jueves, mayo 05, 2016

¡NO!

Manos,
tus manos,
tus dos manos
me tocan insistentemente
a lo largo del cuerpo.

Pies,
tus pies,
tus dos pies
se acercan
implacablemente
buscando mi carne.

Puños,
tus puños,
tus dos puños
dejan amapolas violetas
en el hueco de mi espalda.

Labios secos donde murieron los besos.
Ojos ciegos sin lágrima posible.
Desnuda,
despojada,
inerme,
sin reflejo de convocar
la fuerza del vientre ancestral
para alejar
tus manos,
tus pies,
tus puños …

                          … la oscuridad …

© Annie Altamirano (próxima publicación)

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