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martes, febrero 27, 2018

Angelina Gatell

Angelina Gatell (1926-2017) tenía cinco años cuando se proclamó la República. En las entrevistas en las que recuerda ese momento dice que recuerda ir por las Ramblas a hombros de su padre, que recordaba los olores y las banderas de aquella jornada. También decía que la Guerra civil no habría terminado hasta que no quedase ni un muerto sin rescatar de las cunetas de España. 
Así define en unos versos su relación con “La poesía”:


Entró en mi casa y sigilosamente
se instaló entre mis cosas.
Nadie la vio llegar ni advirtió su presencia.

Ya tan sólo recuerdo una inquietud vivísima
una violencia indescifrable
lastimando un sosiego desde siempre inseguro.

No hubo por mi parte objeción, resistencia,
ni nada que impugnara su aparición fortuita.
Y de este modo,
clandestina, se hizo dueña del aire,
del pan, del agua, de mis ojos,
de mi respiración…

Impune, implacable fue llenando
mi corazón con su desorden.
En tan mínimo espacio puso tristeza y gozo,
fundió la claridad con la tiniebla,
valor y miedo
vertió con gesto sibilino
en una misma copa;
abrió puertas, ventanas, descorrió visillos,
plantó en mi huerto su árbol,
esquivó, solidario, amoroso, rebelde,
y me colmó las manos de dones y vacíos.

Y me dejó viviendo

en soledad, con ella.

viernes, febrero 23, 2018

Presentación de 'El cielo entre paréntesis'

El jueves 22 de febrero a las 17.30 se  presentó en Letras Corsarias 'El cielo entre paréntesis', último libro de la poeta Marisa Martínez Pérsico editado por Valparaíso Ediciones. 


Rodeadas de amigos, entre quienes se contaba el poeta Luis García Montero, Marisa y yo dialogamos sobre su obra, sus lecturas y el significado de los paréntesis en el libro. 

La voz de Marisa Martínez Pérsico funda una frontera propia entre la lucidez y el sueño, entre el mundo exterior y la intimidad. El cuerpo se cuenta y se canta, porque sentir la piel es un acontecimiento parecido a cruzar una ciudad o a tocar con las manos una idea. La hora de esta poesía sucede en el lugar del instinto y la meditación, del saber y del desear. Las certezas del cielo se ponen entre paréntesis porque hay fronteras que se crean para que la poesía las cruce y establezca su contrabando de memorias y de silencios. Siempre al otro lado de las cosas, escucha la realidad detrás de una puerta y atiende a la imaginación desde la otra orilla de lo que ya ocurrió o desde lo que quizá pudiera repetirse de un modo distinto. Profesora, poeta, Marisa Martínez Pérsico une la pulsión narrativa con el lirismo puro, el conocimiento de la tradición con el tiempo vivo del mañana, la materialidad con la fuga. Tiene el don de la primera vez y de las segundas oportunidades.





















LOS SONIDOS DE ALEPO

La sangre siempre es roja en las heridas
LAURA SCARANO
A María del Mar
Soñé que estábamos en una ciudad bombardeada.
Vi praderas, estepas y desiertos.
Vi los bosques montanos de Anatolia,
las cabriolas áereas,
el impacto de las bombas de racimo,
la argamasa de piel contra el cemento,
los escombros azules de un hotel incendiado.
He despertado pensando en los sonidos
para no meditar sobre el silencio
pues los niños
no sabrían vivir en el silencio,                                    
y en los parques de Alepo
ya no pueden cantar.
Que alguien grabe la orquesta
de un mundo que enmudece.
Las charlas del mercado,
un saludo de amor desde el alféizar,
el fragor de una taza
y el susurro de un ave bizantina
dibujada en un muro
que resiste de pie.
Todo pasa tan rápido. No hay tiempo
de llorar a los muertos.
¿Tan urgente es la ruina de los otros?
Pasamanos ajenos de la pena
para afirmarse en vertical.
La conciencia del crimen
no nos salva del crimen.
Más de cien niños murieron en Alepo
y un convoy de juguetes aguarda todavía.
Todos ellos emulan tu rostro cuando duermes,
la fogata del sol que te calienta,
la cobija en que sueñas cada noche,
ya no hay mantas ni peces ni caricias
que arropen las estepas,
serán siempre las suyas heridas que te nombran
aunque estorben a un mundo que a ti te pertenece.
Escribiré a tu lado este poema a las estrellas.

La muerte siempre es de los otros.

© Marisa Martínez Pérsico

domingo, noviembre 20, 2016

NO!



Manos,
tus manos,
tus dos manos
me tocan insistentemente
a lo largo del cuerpo.

Pies,
tus pies, 
tus dos pies
se acercan
implacablemente
buscando mi carne. 

Puños,
tus puños, 
tus dos puños
dejan amapolas violetas
en el hueco de mi espalda. 

Labios secos donde murieron los besos.
Ojos ciegos sin lágrima posible.
Desnuda,
despojada,
inerme,
sin reflejo de convocar
la fuerza del vientre ancestral
para alejar
tus manos, 
tus pies, 
tus puños …

                          … la oscuridad …

© Annie Altamirano

Publicado en la Antología "NO RESIGNACIÓN (Poetas del mundo por la no violencia contra la mujer)" editada por Alfredo Pérez Alencart y por el Excmo. Ayuntamiento de Salamanca. La antología fue presentada el 17 de noviembre de 2016 en el Teatro Liceo de Salamanca. Algunos poetas fueron invitados a leer. Lamentablemente tuve que perderme el acto pero mi marido me representó muy eficazmente. 

La antología puede descargarse gratuitamente desde el portal de Crear En Salamanca http://www.crearensalamanca.com/el-ayuntamiento-de-salamanca-impulsa-la-antologia-no-resignacion-que-suma-las-voces-de-135-poetas-del-mundo-contra-la-violencia-machista/







sábado, septiembre 10, 2016

Pére Lachaise




Se agolpan en la entrada
escrutando sus mapas desplegados,                                            
caminan por avenidas empedradas
y callejas ruinosas en ordenado silencio,
quizás un tímido murmullo
de sorpresa o admiración
y la obligada foto.




Chopin, Moliére, Colette.
Crisantemos para Jim,
azucenas para Oscar,
rosas rojas para Piaf,
se suman a las que se deshacen
cada día, todos los días.
Nadie extraña a una flor muerta.

El genio se hizo polvo
bajo mármoles lustrosos,
nombres de bronce,  muertos 
ilustres confinados
por volúmenes geométricos,
custodiados por dioses ciegos.

Detrás de puertas cerradas
con candados oxidados,
de cristales rotos
o ennegrecidos,
se compacta la ceniza
del incienso, la cera pardusca
de velas desaparecidas
y algunos pétalos en tiestos vacíos.

Las hojas de los cipreses
se amontonan en las urnas,
al pie de los sepulcros,
sobre lápidas donde el musgo
es lo único vivo,
estrellas apagadas
que comparten destino,
carcomidas inscripciones,
piedra ensimismada
a la que nadie recita un poema.

Aquí yace NN.
Muertos anónimos,
no tienen quien los olvide.

Tañe la campana.
La claridad se extravía
bajo la llovizna de noviembre,
corren hilos de agua
sobre alguna losa rota,
los senderos parecen disolverse.

Cumplido el ritual,
los visitantes apuran el paso,
dejan atrás la naciente oscuridad,
la evidencia del futuro,
y regresan al mundo de los vivos. 


© Annie Altamirano
Poema inspirado en la foto de © Natividad Gómez Bautista

lunes, agosto 29, 2016

II Encuentro de Mujeres Poetas "Villa de Piedrahíta"

El sábado 27 de agosto, junto a mi querida Natividad Gómez Bautista y Aída Acosta Alfonso, participamos del II Encuentro de Mujeres Poetas "Villa de Piedrahíta" organizado por la poeta Ester Bueno.



Se trata de una cita organizada por la escritora abulense Ester Bueno, presidenta de la Asociación para el Arte y la Cultura "Alma Máter Ávila", en colaboración con la editorial "Cuadernos del Laberinto" y con el apoyo del Ayuntamiento de la localidad y de la Fundación del Museo de Arte piedrahitense.



En el encuentro participaron también las poetas María Ángeles Pérez López, y Carmen Prada Alonso y escritoras procedentes de Madrid, Valladolid, Zamora, Salamanca, Málaga, Zaragoza, Gijón, Cáceres, A Coruña, Ourense, Barcelona y Ávila.




¡NO!


Manos,
                                                                             
tus manos,

tus dos manos

me tocan insistentemente

a lo largo del cuerpo.
 


Pies,

tus pies,

tus dos pies

se acercan

implacablemente

buscando mi carne.



Puños,

tus puños,

tus dos puños

dejan amapolas violetas

en el hueco de mi espalda.



Labios secos donde murieron los besos.

Ojos ciegos sin lágrima posible.

Desnuda,

despojada,

inerme,

sin reflejo de convocar

la fuerza del vientre ancestral

para alejar

tus manos,

tus pies,


tus puños …

… la oscuridad …





Octubre

Grisea la tarde en las ventanas.

Los árboles van mudando el vestido.

Llovizna sobre el asfalto

de este octubre nuevo

atardecido de ciudad

que me sale al paso,

se me sube por los ojos,

me besa en la boca

y me inventa un verso

donde la piel y la magia se abrazan.



La lluvia se adueña de las palabras

y promete una tregua.

Las horas vagan por las calles

pobladas de andares y luces que despiertan.



Regresan rumores de lluvias anteriores.

En la orilla sur de la memoria

Es octubre primavera y jacarandás azules,

Afectos redimidos donde desagota la nostalgia,

Vivencia primigenia que vuelve a su origen.



Me crecen estrellas en el hueco de la mano

y octubre otoñea entre lluvias y neblinas.

Anida el último resplandor en los campanarios.

En ese instante fugaz mi geografía

trasciende los límites del mapa.



Amnistía

Quisiera recogerme

en la siesta perezosa de los sauces,

desenredar hilos de luna

de las piedras del arroyo,

inventar un puente

desde la orilla de mi infancia hasta mi memoria.



Me brota mayo con la lluvia,

o tal vez sea septiembre.



Sobrevuela los senderos de lavanda

una libélula.

Llega el colibrí vespertino

a libar de las rosas de tu jardín

y logro, en sus alas,

amnistiar tu recuerdo.


viernes, junio 17, 2016

Fundación mítica de Buenos Aires - Jorge Luis Borges



¿Y fue por este río de sueñera y de barro
que las proas vinieron a fundarme la patria?
Irían a los tumbos los barquitos pintados
entre los camalotes de la corriente zaina.

Pensando bien la cosa, supondremos que el río
era azulejo entonces como oriundo del cielo
con su estrellita roja para marcar el sitio
en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron.

Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron
por un mar que tenía cinco lunas de anchura
y aún estaba poblado de sirenas y endriagos
y de piedras imanes que enloquecen la brújula.

Prendieron unos ranchos trémulos en la costa,
durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,
pero son embelecos fraguados en la Boca.
Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo.

Una manzana entera pero en mitá del campo
presenciada de auroras y lluvias y sudestadas.
La manzana pareja que persiste en mi barrio:
Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga.

Un almacén rosado como revés de naipe
brilló y en la trastienda conversaron un truco;
el almacén rosado floreció en un compadre,
ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.

El primer organito salvaba el horizonte
con su achacoso porte, su habanera y su gringo.
El corralón seguro ya opinaba Yrigoyen,
algún piano mandaba tangos de Saborido.

Una cigarrería sahumó como una rosa
el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,
los hombres compartieron un pasado ilusorio.
Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente.

A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como el agua y el aire.




Poemas de Jorge Luis Borges en su voz


jueves, mayo 05, 2016

¡NO!

Manos,
tus manos,
tus dos manos
me tocan insistentemente
a lo largo del cuerpo.

Pies,
tus pies,
tus dos pies
se acercan
implacablemente
buscando mi carne.

Puños,
tus puños,
tus dos puños
dejan amapolas violetas
en el hueco de mi espalda.

Labios secos donde murieron los besos.
Ojos ciegos sin lágrima posible.
Desnuda,
despojada,
inerme,
sin reflejo de convocar
la fuerza del vientre ancestral
para alejar
tus manos,
tus pies,
tus puños …

                          … la oscuridad …

© Annie Altamirano (próxima publicación)

martes, enero 05, 2016

Octubre

Grisea la tarde en las ventanas.
Los árboles van mudando el vestido.
Llovizna sobre el asfalto
de este octubre nuevo
atardecido de ciudad
que me sale al paso,
se me sube por los ojos,
me besa en la boca
y me inventa un verso
donde la piel y la magia se abrazan.

La lluvia se adueña de las palabras
y promete una tregua.
Las horas vagan por las calles
pobladas de andares y luces que despiertan.

Regresan rumores de lluvias anteriores.
En la orilla sur de la memoria
Es octubre primavera y jacarandás azules,
Afectos redimidos donde desagota la nostalgia,
Vivencia primigenia que vuelve a su origen.

Me crecen estrellas en el hueco de la mano
y octubre otoñea entre lluvias y neblinas.
Anida el último resplandor en los campanarios.
En ese instante fugaz mi geografía
trasciende los límites del mapa.




© Annie Altamirano
Poema inspirado en la foto de © Natividad Gómez Bautista

viernes, enero 01, 2016

Mi poema en Metaforología

Mi poema Año Nuevo ha sido publicado hoy en la revista literaria online Metaforología. Muchas gracias una vez mas a la poeta Ana Cecilia Blum por invitarme a participar en su prestigiosa revista.

http://metaforologia.com/poetas-contemporaneos-2016/

¡Feliz 2016!

Año nuevo

Un año mas
el cava, las salutaciones,
el aire de ausencia de un nuevo espacio vacío,
el gesto de cambiar
un número por su siguiente.
Un lapso que se muere
con el nacimiento de otro
cumpliendo el incesante ritual astronómico.

Un año mas
con las doce irremediables campanadas
el nuevo año se abre como una agenda nueva
donde firme anotas tu propósito,
donde firme anotas tu propósito,
donde un tiempo sin rescate
plantea la incógnita de los días.

La arena cae del reloj
sin pausa y sin descanso …
un año mas

o un año menos.

Annie Altamirano


sábado, agosto 29, 2015

Pasos


Me miro en la nada de tus ojos
y me asusta el asalto despiadado
de la indiferencia.

Voy mendigando una caricia,
la piel seca y cuarteada
como la suela de mis zapatos.

Ni siquiera olvido.

Daría todo el aire por un gesto,
la mentira piadosa de un beso,
por otra madrugada.

Se aleja tu espalda
y los amaneceres dejan
la misma huella que tus pasos
en los charcos
después de la lluvia. 


© Annie Altamirano

Poema inspirado en la foto de © Natividad Gómez Bautista




lunes, agosto 24, 2015

Jorge Luis Borges

El 24 de agosto de 1899 nacía en Buenos Aires el gran Jorge Luis Borges, en mi opinión, el mas grande escritor de lengua española del siglo XX y de los que vendrán!





Fundación mítica de Buenos Aires

¿Y fue por este río de sueñera y de barro
que las proas vinieron a fundarme la patria?
Irían a los tumbos los barquitos pintados
entre los camalotes de la corriente zaina.

Pensando bien la cosa, supondremos que el río
era azulejo entonces como oriundo del cielo
con su estrellita roja para marcar el sitio
en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron.

Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron
por un mar que tenía cinco lunas de anchura
y aún estaba poblado de sirenas y endriagos
y de piedras imanes que enloquecen la brújula.

Prendieron unos ranchos trémulos en la costa,
durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,
pero son embelecos fraguados en la Boca.
Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo.

Una manzana entera pero en mitá del campo
presenciada de auroras y lluvias y sudestadas.
La manzana pareja que persiste en mi barrio:
Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga.

Un almacén rosado como revés de naipe
brilló y en la trastienda conversaron un truco;
el almacén rosado floreció en un compadre,
ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.

El primer organito salvaba el horizonte
con su achacoso porte, su habanera y su gringo.
El corralón seguro ya opinaba Yrigoyen,
algún piano mandaba tangos de Saborido.

Una cigarrería sahumó como una rosa
el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,
los hombres compartieron un pasado ilusorio.
Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente.

A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como el agua y el aire.




Bitácora de versos y mar: Mi paso por el XIII Encuentro Poetas de Ahora en Cádiz

  El emblemático Espacio Quiñones se convirtió en el epicentro de la poesía, acogiendo a autores de distintas latitudes en el XIII Encuentro...