viernes, junio 17, 2016

Jorge Luis Borges - 30 años

En uno de sus extraordinarios ensayos, Juan Goytisolo afirma que la renovación de la literatura en lengua española en el siglo XX provino de dos hechos fundamentales que no se dieron en España sino en América Latina: la relectura que Jorge Luis Borges hizo de la obra de Cervantes, y la que José Lezama Lima hizo de Góngora.



¿Cuál fue la gran revolución de Borges? William Ospina asegura que la cultura en la que vivimos hoy no sería concebible sin él, pues de algún modo “trajo a América Latina todas las cosas del mundo”. Dicho de otro modo, la obra de Borges familiarizó a sus lectores con contenidos que provenían de culturas lejanas, en la geografía y en la Historia, sin necesidad de que todo eso pasara antes por España o cualquier otro de los centros de los que América Latina era subsidiaria.



Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899 y murió en Ginebra, Suiza, el 16 de junio de 1986. Reconocido con el Premio Cervantes, el más importante de las letras españolas, en 1979, Borges escribió prosa, poesía y ensayos. Estudió en Ginebra e Inglaterra. Vivió un breve periodo en España antes de regresar a Argentina en 1921, donde firmó el primer manifiesto ultraísta.

Fundó la revista literaria Prisa y Prosa y publicó el libro de poemas Fervor de Buenos Aires (1923), así como Historia universal de la infamia (1935), una serie de relatos breves basados en historias reales, pero tergiversadas, con el toque propio del autor. “Son el irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir cuentos y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética alguna vez) ajenas historias”, dijo de ellas el genio argentino que alcanzó sus mayores cotas de maestría con los relatos breves. Pese a ello, tampoco descuidó la poesía. Entre otros, publicó los libros de poemas El otro, El mismo, Elogio de la sombra, El oro de los tigres, La rosa profunda o La moneda de hierro.
Borges, quien escribió que “siempre he pensado que el paraíso sería algún tipo de biblioteca”, fue bibliotecario en Buenos Aires de 1937 a 1945, profesor de Literatura en la Universidad de Buenos Aires, presidente de la Sociedad Argentina de Escritores, miembro de la Real Academia Argentina de las Letras y director de la Biblioteca Nacional de Argentina desde 1955 hasta 1974.

El escritor argentino es recordado, sobre todo, por sus relatos memorables. Narraciones donde aparecen personajes misteriosos con intereses difíciles de descifrar, objetos mágicos, con cualidades peculiares, de los que se sirve para jugar con el tiempo, el espacio y otros conceptos que él malea a su antojo para fascinación del lector. Como El Aleph, “uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos” o El Libro de Arena, una obra con páginas infinitas. De repente, nada es lo que parece. Todo cambia. No hay normas en estos relatos. Ni fronteras. Todo es posible.


Uno de los relatos más fascinantes de Borges es Pierre Menard, autor del Quijote, donde un escritor se propone escribir la obra de Cervantes. “No quería componer otro Quijote -lo cual es fácil-, sino el Quijote. Inútil agregar que no encaró nunca una transcripción mecánica del original, no se proponía copiarlo”. La literatura tiene mucha presencia en sus obras. También la religión, que es otro de los temas recurrentes de sus relatos. Como en La secta de los treinta, que el propio Borges define como “una herejía imposible”, en la que se venera por igual a Cristo y a Judas, quien según la tradición cristina vendió a aquel por 30 monedas.

El Hacedor

Somos el río que invocaste, Heráclito.
Somos el tiempo. Su intangible curso
acarrea leones y montañas,
llorado amor, ceniza del deleite,
insidiosa esperanza interminable,
vastos nombres de imperios que son polvo,
hexámetros del griego y del romano,
lóbrego un mar bajo el poder del alba,
el sueño, ese pregusto de la muerte,
las armas y el guerrero, monumentos,
las dos caras de Jano que se ignoran,
los laberintos de marfil que urden
las piezas de ajedrez en el tablero,
la roja mano de Macbeth que puede
ensangrentar los mares, la secreta
labor de los relojes en la sombra,
un incesante espejo que se mira
en otro espejo y nadie para verlos,
láminas en acero, letra gótica,
una barra de azufre en un armario,
pesadas campanadas del insomnio,
auroras, ponientes y crepúsculos,
ecos, resaca, arena, liquen, sueños.
Otra cosa no soy que esas imágenes
que baraja el azar y nombra el tedio.
Con ellas, aunque ciego y quebrantado,
he de labrar el verso incorruptible

y (es mi deber) salvarme.

domingo, junio 05, 2016

Poemas de Chantal Maillard ... algunos de ellos leídos en Juzbado el 4 de junio de 2016

Anduve por el dorso de tu mano, confiada...

Anduve por el dorso de tu mano, confiada,
como quien anda en las colinas
seguro de que el viento existe,
de que la tierra es firme,
de la repetición eterna de las cosas.
Mas de repente tembló el universo:
llevaste la mano a tus labios
y bostezando abriste la noche
como una gruta cálida.

Llevabas diez mil siglos despertando
y el fuego ardía impaciente en tu boca.


De "Hainuwele" 1990



El cansancio

El cansancio. De nuevo, el
cansancio. El esfuerzo por
sobrevivir. Reiterado

Observar las nubes.
Dentro.
Barrer.
Dentro.

Elegir quedar.

                                       Toda nube
lleva una trayectoria. Asumir
la trayectoria. Imposible
barrer todo siempre. Está el
cansancio.

                              Aunque también el de
las trayectorias. De ver pasar las nubes.
También ese cansancio.

                                                  Entonces,
por un momento, ahora.
Sin voluntad. Y casi está bien.
Hasta pensar el estar bien y convertirlo
en nube. En trayectoria.

De "Hilos" 2007


Heme aquí raíz...

Heme aquí raíz,
savia de impulsos ascendentes,
madre aún,
posible siempre,
anticipada gestación
de un porvenir intruso,
intrusa de un presente
que desestima
el valor de nacer
a sí mismo de nuevo.
Heme aquí clavando
mis ojos
de savia encarcelada
en los troncos vacíos de los árboles
muertos,
heme aquí creyendo,
queriendo creer
en la impostura de las ruinas,
en el candor del desastre,
el valor de lo opaco,
la calidez del humo en los rescoldos.
Heme aquí,
heme aquí,
he aquí que me atrevo
a creer en las ruinas.

¡Me atrevo a creer en las ruinas!

De "Conjuros" 2001


Poemas de María Victoria Atencia ... algunos de ellos leídos en Juzbado el 4 de junio de 2016



EPITAFIO PARA UNA MUCHACHA

     Porque te fue negado el tiempo de la dicha
tu corazón descansa tan ajeno a las rosas.
Tu sangre y carne fueron tu vestido más rico
y la tierra no supo lo firme de tu paso.

    Aquí empieza tu siembra y acaba juntamente
-tal se entierra a un vencido al final del combate-,
donde el agua en noviembre calará tu ternura
y el ladrido de un perro tenga voz de presagio.

    Quieta tu vida toda al tacto de la muerte,
que a las semillas puede y cercena los brotes,
te quedaste en capullo sin abrir, y ya nunca
sabrás el estallido floral de primavera.


                                De Arte y parte (1961) y Cañada de los Ingleses (1961)


MAR

    Bajo mi cama estáis, conchas, algas, arenas:
comienza vuestro frío donde acaban mis sábanas.
Rozaría una jábega con descolgar los brazos
y su red tendería del palo de mesana
de este lecho flotante entre ataúd y tina.
Cuando cierro los ojos se me cubren de escamas.

    Cuando cierro los ojos, el viento del Estrecho
pone olor de Guinea en la ropa mojada,
pone sal en un cesto de flores y racimos
de uvas verdes y negras encima de mi almohada,
pone henchido el insomnio, y en un larguero entonces
me siento con mi sueño a ver pasar el agua.

                                De Marta & María (1966)


LA MADRE DE HÉCTOR

Por esa ley antigua que obliga a los amantes
a sucederse en otras y otras generaciones,
yo misma a un joven héroe di vida en mis entrañas.
Me doblegué a las lunas y en su espera de júbilo
los hibiscos tiñéronse.
Se hacía transparente su rostro sobre el mío
y él me daba nobleza, belleza, plenitud.

Incendio tras incendio, el cuerpo prevalece.

Chantal Maillard y Maria Victoria Atencia en Juzbado




El sábado 4, la pandilla de SonLetras tuvimos el privilegio de acercarnos a la vecina localidad de Juzbado para presenciar un evento poético único protagonizado por las poetas María Victoria Atencia y Chantal Maillard que ofrecieron un recital maravilloso que fue seguido por unas 200 personas.





Juzbado “sigue apostando por la poesía”, y tal y como subrayó el alcalde, Fernando Rubio, lo hace de la mano de estas dos grandes poetas: María Victoria Atencia y Chantal Maillard.







Vecinos, amigos y amantes de la poesía se han sumado a un paseo literario en el que se han inaugurado cuatro nuevas placas de bronce envejecido, ubicadas en diferentes rincones del municipio, con poemas de las dos autoras.









jueves, mayo 05, 2016

¡NO!

Manos,
tus manos,
tus dos manos
me tocan insistentemente
a lo largo del cuerpo.

Pies,
tus pies,
tus dos pies
se acercan
implacablemente
buscando mi carne.

Puños,
tus puños,
tus dos puños
dejan amapolas violetas
en el hueco de mi espalda.

Labios secos donde murieron los besos.
Ojos ciegos sin lágrima posible.
Desnuda,
despojada,
inerme,
sin reflejo de convocar
la fuerza del vientre ancestral
para alejar
tus manos,
tus pies,
tus puños …

                          … la oscuridad …

© Annie Altamirano (próxima publicación)

martes, enero 05, 2016

Octubre

Grisea la tarde en las ventanas.
Los árboles van mudando el vestido.
Llovizna sobre el asfalto
de este octubre nuevo
atardecido de ciudad
que me sale al paso,
se me sube por los ojos,
me besa en la boca
y me inventa un verso
donde la piel y la magia se abrazan.

La lluvia se adueña de las palabras
y promete una tregua.
Las horas vagan por las calles
pobladas de andares y luces que despiertan.

Regresan rumores de lluvias anteriores.
En la orilla sur de la memoria
Es octubre primavera y jacarandás azules,
Afectos redimidos donde desagota la nostalgia,
Vivencia primigenia que vuelve a su origen.

Me crecen estrellas en el hueco de la mano
y octubre otoñea entre lluvias y neblinas.
Anida el último resplandor en los campanarios.
En ese instante fugaz mi geografía
trasciende los límites del mapa.




© Annie Altamirano
Poema inspirado en la foto de © Natividad Gómez Bautista

Presentación de 'Manual para habitar los bordes sin cortarse' en Bahía Blanca, Argentina

Gracias por una noche tan especial   La presentación de Manual para habitar los bordes sin cortarse fue mucho más que la presentación de un...