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miércoles, febrero 25, 2015

Paseando por Madrid I Librería San Ginés

Clásicos de teatro y literatura. Primeras ediciones de Benito Pérez Galdós. Rarezas para lectores exigentes o posters para turistas sin mucha prisa, siempre, por supuesto, de segunda mano. 



La Librería San Ginés es, una parte de la historia de la calle Arenal de Madrid. Dentro de los primeros metros de los 60 que tiene el Pasadizo de San Ginés se encuentra la famosa esquina de la librería, la terraza con los puestos y las estanterías. Fue fundada hace más de trescientos años, en 1650, por Diego Logroño, su primer propietario. La librería San Ginés actualmente vende incluso ejemplares descatalogados.



Está adosada al muro de la iglesia dedicada a San Ginés de Arlés y conserva su estructura original. No tiene más de un par de metros en su interior, lo justo para abrir y cerrar la puerta y tener una silla donde leer y observar los ejemplares que están en la terraza. Almacena sólo una parte de la mercancía, ya que las estanterías exteriores recogen gran cantidad, al igual que en las mesas.



Se pueden encontrar clásicos de la literatura y el teatro, fotos de Madrid antiguo, revistas, cómics, enciclopedias, atlas, diccionarios, libros de teatro y tauromaquia, fotos antiguas, libros en distintos idiomas o biblias. Se clasifican por temas y por precio. Los más llamativos son los que cuestan 3 y 5 euros, aunque también hay un grupo de precios variados que rondan los 20 euros y más caros los tomos grandes.




Esta librería ya ha pasado a ser un hito turístico. Siempre hay gente sacando fotos, incluida quien escribe que no pierde oportunidad de revolver entre las cajas a la caza de algún libro interesante y ya que está, sacar la enésima foto de la librería. Y en días de frío, creo que no hay nada mejor que pasear por el centro, comprar un libro aquí e irse a leer y tomar un buen chocolate con churros unos metros cuesta arriba en la Chocolatería San Ginés. 



miércoles, julio 03, 2013

Cuéllar, Segovia



En un lateral del Parque de San Francisco, se levantan las ruinas de la iglesia y convento de San Francisco, ya existente en 1257, aunque en el siglo XV los Duques de Alburquerque lo eligieron como lugar de enterramiento, reedificándolo y enriqueciéndolo considerablemente. La iglesia, que se construyó en estilo gótico con grandes proporciones, estaba adosada al convento.


Fue desamortizado en el siglo XIX y utilizado como fábrica de harinas hasta los años sesenta. Tras un incendio y el abandono posterior, lo compró el Ayuntamiento. En la actualidad, están consolidados los muros de la nave central y se han rehabilitado las tres capillas laterales para albergar el Centro de Interpretación de los Encierros.



El apostolado de piedra de las columnas góticas se encuentra hoy en el Castillo de Viñuelas (Madrid). Parece ser que en ella trabajó Haniquín y en una segunda fase en torno a 1524 pudo colaborar Juan Gil de Hontañón, que tuvo a su cargo obras en Cuéllar.

La capilla mayor se levantó en el primer tercio del siglo XVI, quedando sólo los muros exteriores y algunos del interior, pudiéndose apreciar aún su antigua magnificencia. La fachada de la iglesia es de orden clásico y sobrio. En los laterales del arco central de acceso se disponen pares de columnas rematadas por capiteles de volutas, en cuyos centros hay hornacinas. Sobre estas columnas corre una cornisa que soporta una hornacina central coronada por un frontón. En la parte alta se sitúan escudos de la Casa Ducal.


Del interior del templo se conserva un magnífico púlpito de mármol policromado que se encuentra en la Catedral de Segovia. Sin embargo, la obra más valiosa del templo eran los sepulcros en alabastro de don Gutiérrez de la  Cueva y doña Mencía Enríquez de Toledo, atribuidos a Vasco de la Zarza, que se encuentran hoy en la  Hispanic Society of America de Nueva York. El resto de sepulcros han desaparecido.



lunes, junio 24, 2013

Noche de San Juan, mirando a la luna y la Catedral desde el Huerto de Calixto y Melibea




El poniente impecable en resplandores
quebró a filo de espada las distancias.
Suave como un sauzal está la noche.
Rojos chisporrotean
los remolinos de las bruscas hogueras;
leña sacrificada
que se desangra en altas llamaradas,
bandera viva y ciega travesura.
La sombra es apacible como una lejanía;
hoy las calles recuerdan
que fueron campo un día.
Toda la santa noche la soledad rezando
su rosario de estrellas desparramadas. 

Jorge Luis Borges 
Fervor de Buenos Aires (1923)


 



Torres de Fantasía

  Gracias a la Asociación Homero y en especial a Benito Gonzalez Garcia por invitarme a participar del recital Torres de Fantasía en la Tor...