'... las estrellas para quien las trabaja', Juan Carlos Mestre, poeta

viernes, diciembre 05, 2014

Algunos de mis poemas publicados en Crear en Salamanca, blog de José amador Martín


Azul ausente

Con la luz del sur ardiendo en la memoria
y el resplandor que ciega desde las doradas piedras,
siento la ausencia salina de la bruma costera,
del oleaje en sudestada.
Llega otro verano.
El tiempo se consume de un modo distinto.
El tedio del secano,
lento y abrasado,
dormita la siesta en los rincones.
Busco aromas familiares
pero han mudado latitudes.
Enero ausente es julio.
No se pueden conciliar los contrarios.
Salina ausencia.
Oleaje ausencia.

Azul ausencia que me habita.


Memoria del sur

Miro por la ventana.
La luz reverbera sobre el asfalto caliente
reflejo blanco de una siesta análoga.
El canto de las chicharras anuncia bochorno.
Siento el fresco temprano de las mañanas,
el olor a lavanda y romero,
la efímera floración de las glicinas.
Se hacen lentas las horas
como el viaje lento de un tren
cruzando el valle.
Me adormece el zumbido hipnótico
de los abejorros en la parra,
los truenos rolando en las sierras azules.
Un pueblo del sur, el viento,
el eco de las ranas nocturnas,
una mujer regando las rosas
a principios de octubre,
sus ojos me miran desde lejos.
Los olores de antaño se esconden en los roperos
y es aquel otro estío,
demorado y distinto,
con tanto sur en la memoria.

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Pinturas del maestro Miguel Elias

Mas poemas y pinturas en: http://www.crearensalamanca.com/poemas-de-la-hispano-argentina-annie-altamirano-pinturas-de-miguel-elias/

lunes, diciembre 01, 2014

¿Por qué apostar por el cuento? - Víctor G. (@libresdelectura)

¿Qué hubiera sido de Rayuela sin El Perseguidor? Y por consiguiente; ¿qué hubiera sido de Cortázar sin Poe?

Pocas veces nos paramos a pensar en la magnificencia de algo como el cuento. Muy pocas, en qué sería de la Literatura sin este humilde género. El cuento, de la mano de la leyenda, ha sido el germen que ha dado todo lo que conocemos actualmente por Literatura. Conocemos cuentos de los egipcios, babilonios, asirios, hititas, cananeos e incluso olmecas. Por todas partes del mundo se volcó la necesidad de contar (nunca mejor dicho), de manera sencilla y entendible, el origen de sus mundos o cualquier historia fundamental, a partir de una narración breve y fácil de recordar y, por tanto, de propagar.
Decía Jorge Bucay que “los cuentos ayudan a dormir a los niños, y despiertan a los adultos”. Y no le faltaba razón. Pero podemos añadir que los cuentos ayudan a mantener viva esa poderosa llama que provoca que todo el entorno de los niños sea una fantasía de maravillas constantes. Al fin y al cabo; ¿qué deseamos más los adultos que tener esa imaginación que teníamos cuando éramos pequeños?

Con su introducción, su nudo y su desenlace bien marcados. Con sus pocos y sencillos personajes, sus vitales diálogos y su final enigmático. El cuento es aquella narración que, tal y como defendía el anteriormente mencionado Julio Cortázar, si fuera una pelea de boxeo ganaría por KO, siendo la novela la que ganaría por puntos.

Hablábamos de ese imprescindible final enigmático, a lo que se refiere el gran Edgar Allan Poe cuando afirma que el cuento debe aprovechar su brevedad para, al acabar, dejar en el lector una semilla que, aún sin él ser consciente, irá creciendo hasta crear en él un conocimiento fruto de la experiencia lectora. Otros grandes autores se han rendido al género: como Borges, quien veía el cuento como algo “por encima de mis poderes”; o Faulkner, el cual defendía el cuento por encima de la novela, ya que esta última, por su extensión, “puede ser más descuidada y dejar escoria y lo superfluo, que sería desechable. Pero en un cuento casi todas las palabras deben estar en su ubicación exacta”. Y estos únicamente serían dos ejemplos de los Wilde, Melville, Shelley, Chesterton, Bradbury, Kafka, Hemingway, etc., etc., que de tan brillante oro han bañado nuestra Literatura.


Si crees, como el escritor y periodista italiano Mempo Giardinelli, “que el cuento es el género literario más moderno y el que mayor vitalidad posee”, y que gracias a él conocemos la quintaesencia de todos aquellos autores transmitida a los que ahora adulamos; no dejes escapar la oportunidad de entrar en esta sección de nuestra web. Sección en la que a partir de hoy se intentará acercar lo más emblemático de la historia del cuento con las noticias más recientes de todas aquellas novedades en relación a un género que lleva tatuada la máxima que a todos, en mayor o menor medida, se nos ha recalcado alguna vez: “lo bueno, si breve, dos veces bueno”.

fuente: culturamas

¿Los 40 mejores cuentos de todos los tiempos?

Los 40 mejores cuentos de todos los tiempos, en la lista publicada por diferentes medios norteamericanos, incompleta y discutible, como todas las demás

“Signos y Símbolos“, de Vladimir Nabokov  

“Un hombre bueno es difícil de encontrar“, de Flannery O’Connor

“Las nieves del Kilimanjaro“, de Ernest Hemingway

“La mosca” por Katherine Mansfield:

“En la colonia penitenciaria” de Franz Kafka:

“Un artista del hambre” de Franz Kafka

“El cojo entrará primero” por Flannery O’Connor:   

“La Lotería” por Shirley Jackson

“El empleo de la fuerza“, de William Carlos Williams

“El Ganador Rockinghorse” por DH Lawrence

“The Yellow Wallpaper” por Charlotte Perkins Gilman

“¿Adónde vas, ¿dónde has estado? Por Joyce Carol Oates

“La célebre rana saltarina del condado de Calaveras” de Mark Twain
“Rikki-Tikki-Tavi” de Rudyard Kipling

“El Cuerpo” de Stephen King

“La leyenda de Sleepy Hollow” de Washington Irving

“El sonido del trueno” de Ray Bradbury
“La vida secreta de Walter Mitty” de James Thurber

“El juego más peligroso” de Richard Connell

“Tres Preguntas” de León Tolstoi

“La caída de la Casa Usher” de Edgar Allan Poe
“La nariz”, de Nikolai Gogol

“El diamante tan grande como el Ritz“, de F. Scott Fitzgerald

“El Espejo” de Anton Chejov

“El Sur” de Jorge Luis Borges

“El nadador“, de John Cheever

“Para construir un fuego” de Jack London

“El ruiseñor y la rosa” de Oscar Wilde

“Meneseteung” de Alice Munro

“El hombre feliz“, de Jonathan Lethem

“El segundo ataque Panadería” de Haruki Murakami

“Brokeback Mountain” de Annie Proulx

“La Historia” por Amy Bloom

“El collar” de Guy de Maupassant

“Una Ocurrencia en Owl Creek Bridge” por Ambrose Bierce

“La pata del mono” por WW Jacobs

“Pastoralia” por George Saunders

“El hombre del Sur” por Roald Dahl


“El regalo de los Reyes Magos“, de O. Henry