'... las estrellas para quien las trabaja', Juan Carlos Mestre, poeta

sábado, abril 24, 2010

Recuerdos de infancia II Mi árbol


Mis abuelos tenían varios árboles en el patio de su casa, entre ellos un ciruelo que era ya adulto cuando yo nací. En primavera se llenaba de flores blancas que prometían fruta deliciosa, en el verano las ramas se inclinaban por el peso de las ciruelas enormes, moradas, jugosas. Y durante todo el año era mi universo paralelo, mi compañero de aventuras, la tienda de los indios, mi caballo, y las ramas mas altas la torre de un castillo.
Pasaron los años, el mundo se volvió real. No mas caballos, ni tiendas, ni indios, ni castillos. El árbol fue envejeciendo a medida que yo me hacía mayor. Cuando ya casi no daba fruta, alguien, probablemente mi padre aconsejado por el jardinero, sugirió talarlo. Me negué. Nadie lo iba a tocar hasta que se secara definitivamente, hasta que se muriera. Se lo debía.
Hace dos años regresé a la casa de mis abuelos y allí estaba, unas pocas hojas amarilleando, esperándome. Fue la última vez que lo ví. Hace un tiempo supe que ya no tenía remedio. Mi árbol se había muerto.

viernes, abril 23, 2010

Desde el Microscopio

I. Caperucita Roja

Caperucita entró en la casa de su abuela. El lobo, que ya se había almorzado a la anciana, mostró los dientes y gruñó amenazador.
Ella cogió la pistola de dentro de su cestita y puso fin al cuento.

II. Banquete

Cerró los ojos y respiró profundamente pensando en el suculento banquete que le aguardaba. Sacó de los armarios la mantelería, la porcelana, la cubertería de plata, las copas de cristal. Encendió las velas y descorchó el vino para que escanciara. Apagó el fuego y agregó el toque de aceite. Allí estaba el secreto: el aceite aromatizado con hierbas finas debía agregarse exactamente tres minutos después de apagado el fuego. Llevó la cazuela de barro a la mesa y puso un concierto de Bach. Una vez comprobado que todo estaba listo, Hannibal Lecter se sentó a cenar.

III. Para Augusto Monterroso, con todo respeto.

Cuando el dinosaurio abrió los ojos, vió que estaba solo. Suspiró aliviado. Al fin un poco de paz.

IV.

‘Te amo’, dijo la mujer.
El hombre de cristal no pudo reprimir las lágrimas que tintineaban por sus mejillas para estrellarse en el suelo. Era tan grande su felicidad que su corazón empezó a resquebrajarse.
Los paramédicos no pudieron hacer nada por ella. Su cuerpo estaba atravesado por miles de agujas de cristal.
Por fin estarían juntos para siempre.

(VI)
Una vez cayó un rayo, pero como era muy bueno, no partió a nadie.

(VII)
Aviso clasificado
Se busca espíritu afín para gozar de las diferencias. Almas gemelas abstenerse so pena de muerte por aburrimiento.

(VIII)
San Valentín
Feliz día de los enamorados, Margarita, amor mío, aunque ahora te llames Manolo.

(IX) Toros
La suerte natural,
la suerte contraria,
y la mala suerte
que es la del toro

@Annie Altamirano
Publicados en la antología Taller de Escritura Casa de las Conchas 2009 - 2010 ,Salamanca 2010, Bubok Publishing S.L, varios autores

viernes, abril 02, 2010

2 de abril - MALVINAS ARGENTINAS

Para todos lo héroes no reconocidos que nos llenaron de orgullo defendiendo la patria como "se debe" , con valor y honestidad!!!!

Dani en el recuerdo, Juan, Luis Martín, especialmente para ustedes

jueves, abril 01, 2010

Refritos de la narración

Desde hace ya varios años, los autores latinoamericanos son siempre quienes ganan los mejores premios de narrativa en castellano. Y no sólo los que se conceden en su tierra sino que prácticamente son los vencedores destacados y hasta exclusivos de los primeros certámenes españoles.

¿Otro boom iberoamericano? Más exacto sería pensar en un colapso de la narrativa española que manotea aquí y allá sin hallar temas o que, en su desesperación, bucea en tiempos pretéritos para sacar a flote supuestos tesoros sin conocer.

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http://www.elpais.com/articulo/cultura/Refritos/narracion/elpepicul/20100401elpepicul_7/Tes

Desde el fin del mundo para mis amigos