martes, febrero 27, 2018

Angelina Gatell

Angelina Gatell (1926-2017) tenía cinco años cuando se proclamó la República. En las entrevistas en las que recuerda ese momento dice que recuerda ir por las Ramblas a hombros de su padre, que recordaba los olores y las banderas de aquella jornada. También decía que la Guerra civil no habría terminado hasta que no quedase ni un muerto sin rescatar de las cunetas de España. 
Así define en unos versos su relación con “La poesía”:


Entró en mi casa y sigilosamente
se instaló entre mis cosas.
Nadie la vio llegar ni advirtió su presencia.

Ya tan sólo recuerdo una inquietud vivísima
una violencia indescifrable
lastimando un sosiego desde siempre inseguro.

No hubo por mi parte objeción, resistencia,
ni nada que impugnara su aparición fortuita.
Y de este modo,
clandestina, se hizo dueña del aire,
del pan, del agua, de mis ojos,
de mi respiración…

Impune, implacable fue llenando
mi corazón con su desorden.
En tan mínimo espacio puso tristeza y gozo,
fundió la claridad con la tiniebla,
valor y miedo
vertió con gesto sibilino
en una misma copa;
abrió puertas, ventanas, descorrió visillos,
plantó en mi huerto su árbol,
esquivó, solidario, amoroso, rebelde,
y me colmó las manos de dones y vacíos.

Y me dejó viviendo

en soledad, con ella.

sábado, febrero 24, 2018

Angelina Gatell - La voz perdida

La poeta Angelina Gatell (Barcelona, 1926-Madrid, 2017) terminó poco antes de morir el libro La veu perduda. La autora había escrito una extensa obra en español, debido a que abandonó muy joven Cataluña para salvarse con su familia de la represión franquista. Salvador Espriú se lamentó en una ocasión de la voz que había perdido la poesía catalana. Pero al catalán decidió volver la poeta al final de su vida. Su libro ha sido publicado en edición bilingüe por la colección Visor.

Dice Luis García Montero: "Angelina Gatell abandonó Cataluña muy joven para salvarse con su familia de la represión franquista. La derrota de su mundo republicano la obligó a cambiar de ciudad y de idioma. Al cabo de los años, cuando ella era dueña de un mundo lírico personal, el poeta Salvador Espriu se lamentó de que las circunstancia hubiesen provocado la pérdida de su voz para la literatura catalana. Entre 2009 y 2016, Angelina Gatell escribió en catalán su último libro de poemas con el deseo de recuperar esa voz. Su poesía fue a buscar la memoria y la identidad en el lugar de la pérdida, ese ámbito en el que la palabra se siente conciencia, rebeldía, pasión y conocimiento. No se trataba de renunciar al legado de su escritura en castellano, sino de dejar el testimonio último de una verdad que dialogó con el vacío y en la que se fundó una razón poética combativa, emocionante y poderosa".

Joan Margarit en el prólogo: “Que una poeta haya nacido en uno u otro lugar no suele ser un dato importante excepto cuando esto, en medio de las circunstancias de su vida, entrañe un conflicto con su lengua materna. Esto puede ser un problema muy serio, para una poeta. La primera noticia de la existencia de un poema no es ni tan solo verbal, pero ahí comienza el misterio de la palabra poética. Se puede tener una –o varias– lenguas de cultura, pero puede ser que ninguna de estas sirva para entrar en ese lugar donde está el poema. Como en los cuentos, se trata de entrar en un lugar sin puertas. Todas estas cuestiones son irrelevantes cuando la lengua materna y la de cultura coinciden. Cuando no es así, la lengua en la que se intenta escribir puede ser una impresionante catedral edificada sobre una cripta inaccesible. Y el poema, fundamental y humilde, está siempre en esa cripta."

"Esta es la tragedia personal de la que habla este libro. Este es el sentido que tiene que sus lectoras y lectores lo primero que encuentren sea las palabras que Salvador Espriu, el gran poeta catalán contemporáneo de Angelina, le dice en una carta: "Lástima que por culpa de las circunstancias nuestra lengua haya perdido una voz como la suya".


La poeta comienza el libro a la vez por el prólogo y el epílogo, “pero para ella es urgente que sepamos que este libro es un principio y un final, que detrás tiene una larga ausencia y ante él la ausencia definitiva”. Se despide con las palabras “de otro tiempo anterior, el del origen, las palabras de los hijos, de la memoria de los amores y de la amistad, sus palabras en lengua catalana. Es una despedida que no significa desamor a ninguna otra lengua sino una última búsqueda de identidad y de existencia”.


viernes, febrero 23, 2018

Presentación de la antología 'Luis García Montero: Un mundo navegable'

El jueves 22 se presentó la antología ‘Luis García Montero – Un Mundo Navegable  Poesía escogida (1980-2016)’ editada por Monte Ávila Editores Latinoamericana C.A, (Caracas, Venezuela, 2017, ISBN 978-980-01-2065-1) a cargo de la poeta Marisa Martínez Pérsico.



En el acto intervinieron las profesoras de la USAL Lina Rodríguez Cacho y María Jesús Framiñán de Miguel, la poeta, la antóloga Marisa Martínez Pérsico y el poeta Luis García Montero. Se desarrolló un interesante diálogo con los presentes quienes hicieron interesantes preguntas al poeta quien amablemente se extendió en sus respuestas para satisfacción de todos. 

Dice Marisa Martínez Pérsico en el estudio preliminar a la antología: "El mar, imagen polisémica en la lírica monteriana, adquiere otra simbología en el capítulo dedicado a José de Espronceda. Allí será el símbolo de la libertad que cifra las contradicciones y fracasos de la Modernidad: al escribir la Canción del pirata, protagonizada por un marginado de la realidad, decide ajustar cuentas con el presente y señalar las contradicciones de su época. La Canción del pirata revela el romanticismo de Espronceda «por la libertad métrica, por la utilización flexible de un lenguaje directo, sin convencionalismos, y por el protagonismo de un héroe contemporáneo que, lejos de las brumas medievales, asume el fracaso del contrato social y busca la libertad en un símbolo inventado por la literatura de su siglo: el mar, el mar azul como patria del viento». El mar romántico permite huir de la sociedad, entendida como cárcel." 


"... En la obra de Luis García Montero la presencia del agua, tanto en cronotopos acuáticos (marinos y fluviales) como en sus diversas formas continentes (lágrimas, lluvia, aguanieve, líquidos corporales como sudor y esperma, bebidas, abluciones) se relaciona con procesos psicológicos, anímicos y de larga duración. Están asociados al tiempo, a la memoria, al sueño, la nostalgia, el deseo, la infancia, la procreación, la purificación, la muerte y la vida. Difieren de los cronotopos urbanos, que representan lo efímero, inmediato, cotidiano, rumoroso, real y tangible. Ambos son espacios complementarios que nutren la experiencia del yo poético; la dosis onírica que aportan las imágenes acuáticas se superpone a las urbanas, en un solapamiento de dos realidades que no se presentan enfrentadas."



Irene mira por primera vez la lluvia

               Tiene el cielo un aspecto de libro encuadernado
               como de piel oscura y sombra pensativa.
               Tú no puedes saberlo.
               Ni siquiera conoces todavía
               su resplandor nostálgico
               de laguna que cruza por medio de la tarde
               llena de ojos inquietos, cofres y nadadores.

               Porque cualquier mirada necesita
               todo lo que duerme detrás de una pupila.
               Deja pasar mil noches:
               que tu ciudad se tienda con el gesto
               gris de las alamedas,
               que el suelo de tu casa parezca interminable,
               movedizo, igual que los desiertos,
               y que tu corazón, sombra partida
               por el cristal de la ventana,
               sepa cómo discurre la humedad
               de una presencia extraña.

               Camino de los nombres y los días
               es una ley de tribu
               que la lluvia se viva en primera persona
               con un dejo de alma trabajada
               y que el mundo respalde
               su dudoso prestigio
               en tu pequeño corazón sin mundo

               Lo repiten mil veces los libros de poesía.
               Vive y sueña despierta
               el difícil derecho que tendrán tus deseos
               a reclamarte tiempo, a pensar por sí mismos.

de "Las flores del frío", 1994

Presentación de 'El cielo entre paréntesis'

El jueves 22 de febrero a las 17.30 se  presentó en Letras Corsarias 'El cielo entre paréntesis', último libro de la poeta Marisa Martínez Pérsico editado por Valparaíso Ediciones. 


Rodeadas de amigos, entre quienes se contaba el poeta Luis García Montero, Marisa y yo dialogamos sobre su obra, sus lecturas y el significado de los paréntesis en el libro. 

La voz de Marisa Martínez Pérsico funda una frontera propia entre la lucidez y el sueño, entre el mundo exterior y la intimidad. El cuerpo se cuenta y se canta, porque sentir la piel es un acontecimiento parecido a cruzar una ciudad o a tocar con las manos una idea. La hora de esta poesía sucede en el lugar del instinto y la meditación, del saber y del desear. Las certezas del cielo se ponen entre paréntesis porque hay fronteras que se crean para que la poesía las cruce y establezca su contrabando de memorias y de silencios. Siempre al otro lado de las cosas, escucha la realidad detrás de una puerta y atiende a la imaginación desde la otra orilla de lo que ya ocurrió o desde lo que quizá pudiera repetirse de un modo distinto. Profesora, poeta, Marisa Martínez Pérsico une la pulsión narrativa con el lirismo puro, el conocimiento de la tradición con el tiempo vivo del mañana, la materialidad con la fuga. Tiene el don de la primera vez y de las segundas oportunidades.





















LOS SONIDOS DE ALEPO

La sangre siempre es roja en las heridas
LAURA SCARANO
A María del Mar
Soñé que estábamos en una ciudad bombardeada.
Vi praderas, estepas y desiertos.
Vi los bosques montanos de Anatolia,
las cabriolas áereas,
el impacto de las bombas de racimo,
la argamasa de piel contra el cemento,
los escombros azules de un hotel incendiado.
He despertado pensando en los sonidos
para no meditar sobre el silencio
pues los niños
no sabrían vivir en el silencio,                                    
y en los parques de Alepo
ya no pueden cantar.
Que alguien grabe la orquesta
de un mundo que enmudece.
Las charlas del mercado,
un saludo de amor desde el alféizar,
el fragor de una taza
y el susurro de un ave bizantina
dibujada en un muro
que resiste de pie.
Todo pasa tan rápido. No hay tiempo
de llorar a los muertos.
¿Tan urgente es la ruina de los otros?
Pasamanos ajenos de la pena
para afirmarse en vertical.
La conciencia del crimen
no nos salva del crimen.
Más de cien niños murieron en Alepo
y un convoy de juguetes aguarda todavía.
Todos ellos emulan tu rostro cuando duermes,
la fogata del sol que te calienta,
la cobija en que sueñas cada noche,
ya no hay mantas ni peces ni caricias
que arropen las estepas,
serán siempre las suyas heridas que te nombran
aunque estorben a un mundo que a ti te pertenece.
Escribiré a tu lado este poema a las estrellas.

La muerte siempre es de los otros.

© Marisa Martínez Pérsico

miércoles, febrero 21, 2018

Encuentro con Luis García Montero


Soy espejo - Claribel Alegría

Brilla el agua
en mi piel
y no la siento
corre a chorros el agua
por mi espalda
no la siento
me froto con la toalla
me pellizco en un brazo
no me siento
comienzo a vestirme
a tropezones
de los rincones brotan
relámpagos de gritos
ojos desorbitados
ratas que corren
dientes
aún no siento nada
me extravío en las calles:
niños con caras sucias
pidiéndome limosna
muchachas prostitutas
que no tienen quince años
todo es llaga en las calles
tanques que se aproximan
bayonetas alzadas
cuerpos que caen
llanto
por fin siento mi brazo
dejé de ser fantasma
me duele
luego existo
vuelvo a mirar la escena:
muchachos que corren
desangrados
mujeres con pánico
en el rostro
esta vez duele menos
me pellizco de nuevo y ya no siento nada
simplemente reflejo
lo que pasa a mi lado
los tanques
no son tanques
ni los gritos
son gritos
soy un espejo plano
en que nada penetra
mi superficie
es dura
es brillante
es pulida
me convertí en espejo
y estoy descarnada
apenas si conservo
una memoria vaga

del dolor.

Claribel Alegría, breve semblanza

La obra de Claribel Alegría es una de las más diáfanas y de las más combativas de América Central. Por un lado sus poemas son obras de arte en su belleza y su sencillez, y por otro lado sus narraciones han denunciado la hegemonía de una clase sobre las otras, de un género sobre otro, manteniendo siempre la mesura y la elegancia de la verdadera obra de arte.



Su poesía es de enorme elegancia, llena de sinceridad, poblada de imágenes coloridas y metáforas riquísimas.

George Yudice afirmaba en 1985 que la escritura de la poeta se caracteriza por una elevada presencia de personajes «fantasmas», de destinatarios ya muertos, como si la autora quisiera hacer de su obra una suerte de «cementerio» literario.

De hecho, entre los temas más recurrentes en la poesía de Alegría destaca el asunto de la muerte, además de la temática del amor, del anhelo, de la conciencia ecológica y del compromiso social.

Hay una copresencia del tema tanatalógico con el tema autobiográfico, como si la autora quisiera escribir un diario íntimo. Por un lado, la muerte atañe a personajes reales que se configuran en la tangibilidad del presente a través de la palabra poética; y por otro, la poeta reflexiona sobre la llegada de su propia muerte.

En la obra de Alegría es constante la idea de transición del presente hacia el pasado contraseñado con la muerte, a través de la reminiscencia de la fisonomía de los familiares. Parece no tener tanto miedo por lo que le pudiera suceder a ella, sino por el peligro de dejar caer en el olvido a los otros.

El desarrollo de su poesía, desde la juventud de Anillo de silencio, pasando por Saudade donde llora la partida de su marido, hasta Otredad muestra una consistencia estilística y una unidad semiótica sorprendente.

Casi que se puede escuchar la voz de Claribel en sus poemas, su voz dulce y evocativa.

Sus palabras:
El oficio de escribir es un oficio como tantos otros, y así como el zapatero tiene que hacer buenos zapatos, el escritor está llamado a comunicar, a comunicar ideas, a comunicar sentimientos.

¿Usted cree que la fuerza de la literatura puede de alguna manera influir en el pensamiento de las personas para conseguir cambios en la sociedad?
C.A.: A veces sí. Por eso es tan delicado eso de escribir, y bueno, a veces puedes cambiar ideologías, —eso depende del escritor, de qué tanta  fuerza tenga él para convencer y de que en realidad esté diciendo la verdad. Pero tiene esa gran arma. Es una gran arma la escritura, y sí, yo pienso que puede hacer cambiar.

Claribel, ¿qué me puede decir con respecto al compromiso político del escritor y de lo privado y lo público en su obra, por ejemplo?
C.A.: Yo, naturalmente, estoy con mis pueblos, por lo que mis pueblos anhelan. Quiero mejorías. Tú has visto cómo estamos aquí de mal. En toda Centroamérica hay mucha pobreza, mucho desempleo. Y claro, entonces, sobre todo en mi narrativa, en mis testimonios, pongo lo que veo, tal como está. Trato de hacer un retrato para que los otros lo miren. En cuanto a los poemas yo no siento que tengan compromiso político. Ya lo he dicho  también, muchas veces. Mis poemas son poemas de amor a mis pueblos. No me siento a escribir poemas sobre algún hecho político. No, de ninguna manera.


A veces los han llamado poemas políticos pero esa no es mi intención porque yo pienso que para hacer literatura política, bueno.., para eso están los testimonios, para eso están los panfletos. Creo que la poesía no. Ahora claro, hay cosas que a mí me han golpeado mucho y también tienes derecho a escribir sobre ellas, ¿no? Algunas muertes, por ejemplo la de Monseñor Romero, que te llegan al corazón, ¿por qué no vas a escribir un poema sobre eso? Igual que una puesta de sol, igual que si estás enamorado, igual que la muerte... Yo a mis poemas los veo, ya te dije, como poemas de amor. Ahora, en lo que sí, verdaderamente, he tratado de retratar situaciones y que puedes decir tienen más compromiso político tal vez, es en los testimonios y en algunas de las novelas.

Extractos de la entrevista Claribel Alegría: Entrevista
(Managua, 29 de abril de 1997)
TONY VELÁSQUEZ
University of Toronto
ISSN: 0210-4547
Anales de Literatura 1-lispanoasnericana ISSN: 02 >0-4547

2000, 29: 327-346

Homenaje a Claribel Alegría en Radio USAL



               




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domingo, febrero 18, 2018

El cielo entre paréntesis en Letras Corsarias

El jueves 22 de febrero a las 17.30 se  presenta en Letras Corsarias 'El cielo entre paréntesis', último libro de la poeta Marisa Martínez Pérsico editado por Valparaíso Ediciones. 

Marisa Martínez Pérsico es una escritora argentina nacida en Lomas de Zamora, Buenos Aires, en 1978. Actualmente reside en Italia. Es Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y Doctora en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca. 

Dirige la revista Cuadernos del hipogrifo. Revista semestral de literatura hispanoamericana y comparada. Ha publicado más de sesenta artículos científicos, monografías de investigación, la edición crítica bilingüe de la obra teatral Polifemo (1948) de Leopoldo Marechal, inédita hasta 2016, y la edición de Luis García Montero: Un mundo navegable. Poesía escogida 1980-2016, publicada por la editorial Monte Ávila/Gobierno Bolivariano de Venezuela en 2017. Desde 2013 es periodista cultural del periódico argentino La Nación.

Ha sido invitada a festivales y encuentros internacionales entre los que quisiera destacar el Festival de Poetas Venezolanos en la Universidad de Salamanca (2009), XVIII y XIX Encuentro de Poetas Iberoamericanos en la Universidad de Salamanca y Teatro Liceo (2015 y 2016), y muchos mas tanto en España, como en India y Latinoamérica.  


Desde su primera obra aparecida en 1998, Marisa Martínez Pérsico ha publicado cinco poemarios Las voces de las hojas, Ediciones Baobab, Buenos Aires, 1998; Poética ambulante y otros poemas, Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, 2003, Los pliegos obtusos, Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, 2004; La única puerta era la tuya, Verbum, Madrid, 2015; y ahora El cielo entre paréntesis, Valparaíso Ediciones, 2016-2017.

Su poesía es fluida y clara y sus poemas conforman un conjunto singular, con una voz que ya le era propia y única en sus inicios, pero que el tiempo ha reportado matices de gran hondura.

 Dice Marisa en el prólogo:
Colocar el cielo entre paréntesis implica poner las certezas en suspenso, sospechar de los principios rectores, poner en entredicho verdades adquiridas y admitir la duda. Si hacer un paréntesis es, además, tomarse una pausa o un descanso, poner el cielo allí dentro es una celebración  de  la libertad.

EL CIELO ENTRE PARÉNTESIS

Que las cosas
se acomoden en su molde
no significa
que se hayan vuelto nuestras.
Tal vez quiera decir
que el árbol de la ausencia
ha echado tallos y raíces
en la tierra indicada.
Como a un comensal inesperado,
hay que aprender a dar
el sitio exacto
también al vacío.

Programa del XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos en Salamanca

 Los días 16 y 17 de octubre se realizará en el Teatro Liceo de Salamanca el XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos organizado por el p...