'... las estrellas para quien las trabaja', Juan Carlos Mestre, poeta

miércoles, febrero 16, 2011

Ausencia

Este es el poema que salió finalista concurso literario 'San Valentín, el mito del amor', que organiza cada año la Asociación Cultural Tierno Galván de Santa Marta de Tormes.

Llegó la nieve de madrugada,
Como hace un año.
Pintó de blanco la ciudad
Con la excitación de quien teme no volver.
Sorprende al alba caminando
Por las calles mudas.
Desde la ventana veo los copos
Pálidos y claros de hielo
Deslizarse en minutos de soledad y silencio.
Percepción de la noche y de la luz.
A mi espalda
El hueco ciego de tu ausencia,
El vacío de tu voz,
La llaga de tus manos
Tras la partida
Irremediablemente eterna.

© Annie Altamirano, 2011 España

martes, febrero 15, 2011

Concurso literario 'San Valentín, el mito del amor'


Me acab de avisar mi compañero de Pentadrama y buen amigo Carlos Blanco, que uno de mis poemas ha salido finalista en el concurso literario 'San Valentín, el mito del amor', que organiza cada año la Asociación Cultural Tierno Galván de Santa Marta de Tormes. Carlos ganó el concurso y Soledad Sánchez Mulas, nuestra secretaria de Pentadrama y también buena amiga, salió segunda. aquí pongo la foto que salió hoy en La Gaceta de Salamanca. Ya esta tarde me enteraré de mas detalles. Estoy feliz!!!

viernes, febrero 11, 2011

LA ZONA FANTASMA - 30 de enero de 2011.

Discusiones ortográficas I

No sé si una de las funciones, pero desde luego uno de los efectos y grandes ventajas de la ortografía española era, hasta ahora, que un lector, al ver escrita cualquier palabra que desconociera (si era un estudiante extranjero se daba el caso con frecuencia), sabía al instante cómo le tocaba decirla o pronunciarla, a diferencia de lo que ocurre en nuestra hermana la lengua italiana. Si en ella leemos “dimenticano” (“olvidan”), nada nos indica si se trata de un vocablo llano o esdrújulo, y lo cierto es que no es lo uno ni lo otro, sino sobresdrújulo, y se dice “diménticano”. Lo mismo sucede con “dimenticarebbero”(“olvidarían”), “precipitano”, “auguro” y tantos otros que uno precisa haber oído para enterarse de que llevan el acento donde lo llevan: “dimenticarébbero”, “prechípitano”, “áuguro”. Del francés ni hablemos: es imposible adivinar que lo que uno lee como “oiseaux” (“pájaros”) se ha de escuchar más o menos como “uasó”. El inglés ya es caótico en este aspecto: ¿cómo imaginar que “break” se pronuncia “breic”, pero “bleak” es “blic”, y que“brake” es también “breic”? ¿O que la población que vemos en el mapa como “Cholmondeley” se corresponde en el habla con “Chomly”, por añadir un ejemplo caprichoso y extravagante, y hay centenares?

Este considerable obstáculo era inexistente en español –con muy leves excepciones– hasta la aparición de la última Ortografía de la Real Academia Española, con algunas de sus nuevas normas. Vaya por delante que se trata de una institución a la que no sólo pertenezco desde hace pocos años, sino a la que respeto enormemente y tengo agradecimiento. El trabajo llevado a cabo en esta Ortografía es serio y responsable y admirable en muchos sentidos, como no podía por menos de ser, pero algunas de sus decisiones me parecen discutibles o arbitrarias, o un retroceso respecto a la claridad de nuestra lengua. Tal vez esté mal que un miembro de la RAE objete públicamente a una obra que lleva su sello, pero como considero el corporativismo un gran mal demasiado extendido, creo que no debo abstenerme. Mil perdones.

Lo cierto es que, con las nuevas normas, hay palabras escritas que dejan dudas sobre su correspondiente dicción o –aún peor– intentan obligar al hablante a decirlas de determinada manera, para adecuarse a la ortografía, cuando ha de ser ésta, si acaso, la que deba adecuarse al habla. Si la RAE juzga una falta, a partir de ahora, escribir “guión”, está forzándome a decir esa palabra como digo la segunda sílaba de “acción” o de “noción”, y no conozco a nadie, ni español ni americano (hablo, claro está, de mi muy limitada experiencia personal), que diga “guion”. Tampoco que pronuncie “truhán” como “Juan”, que es lo que pretende la RAE al prohibir la tilde y aceptar sólo “truhan”. De ser en verdad consecuente, esta institución tendría que quitarle también a ese vocablo la h intercalada (¿qué pinta ahí si, según ella, se dice “truan” y es un monosílabo?), lo mismo que a “ahumado”, “ahuyentar” y tantos otros. O, ya puestos, y siguiendo al italiano y a García Márquez en desafortunada ocasión, ¿por qué no suprimir todas las haches de nuestra lengua? Los italianos escriben“ipotesi”, “orrore”, “eresia” y “abitare”, el equivalente a “ipótesis”, “orror”, “erejía” y “abitar”. Y dado que la Academia parece inclinada a facilitarles las cosas a los perezosos e ignorantes suprimiendo tildes, no veo por qué no habría de eliminar también las haches. (Dios lo prohíba, con su hache y su tilde.)

En cuanto a “guié” o “crié”, si se me vetan las tildes y se me impone “guie” y “crie”, se me está indicando que esas palabras las debo decir como digo “pie”, y no es mi caso, y me temo que tampoco el de ustedes. Hagan la prueba, por favor. Tampoco digo “guió” y “crió” como digo “vio” o “dio”, a lo que se me induce si la única manera correcta de escribirlas es ahora “guio” y “crio” (en laOrtografía de 1999 poner o no esas tildes era optativo, y no alcanzo a ver la necesidad de privar de esa libertad). En cuanto a “riáis” o “fiáis”, si yo leo “riais” y “fiais”, como ordena la RAE, me arriesgo a creer que he de pronunciar esas formas verbales igual que la segunda sílaba de “ibais”, lo cual, francamente, no es así. Y si leo “hui” en vez de “huí”, nada me advierte que no deba decir esa palabra exactamente igual que la interjección “huy” (tan frecuente en el fútbol) o que “sí” en francés, es decir, “oui”, es decir, “ui”. Si un número muy elevado de hablantes percibe todos estos vocablos como bisilábicos con hiato, y no como monosilábicos con diptongo, ¿a santo de qué impedirles la opcionalidad en la escritura? La RAE parece tenerle pánico a la posibilidad de elegir en cuestión de tildes (que es algo menor y que no afecta a la sacrosanta “unidad de la lengua”). Pero es que además es incongruente en eso, porque sí permite dicha opcionalidad en “periodo” y “período”, “policiaco” y “policíaco”, “austriaco” y “austríaco” (yo siempre las escribo sin tilde), lo mismo que en “alvéolo” y “alveolo”, “evacúa” y “evacua” y otras más. ¿Por qué no permitir que cada hablante opte por “truhán” o “truhan”, como aún puede hacerlo (por suerte) entre “solo” y “sólo”, “este” y “éste”, “aquel” y “aquél”? La posibilidad de seguirles poniendo tildes a estas palabras no es para mí irrelevante. ¿Cómo saber, si no, lo que se está diciendo en la frase “Estaré solo mañana”? Si se la escribe en un mail un hombre a su amante, la diferencia no es baladí: sin tilde significa que estará sin su mujer; con tilde que mañana será el único día en que estará en la ciudad. No es poca cosa, la verdad. Por menos ha habido homicidios.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 30 de enero de 2011

LA ZONA FANTASMA - 6 de febrero de 2011

Discusiones ortográficas II

Además de las expuestas el pasado domingo, hay algunas objeciones que quisiera hacer a las nuevas normas de la reciente Ortografía de la Real Academia Española y de las otras veintiuna, sobre todo americanas, que la han acordado por unanimidad.

a) Mayúsculas y minúsculas. En realidad no entiendo por qué tal cosa ha de ser regulada, ya que, a mi parecer, pertenece al ámbito estilístico personal de cada hablante –o, mejor dicho, de cada escribiente–. Habrá ateos que escriban siempre “dios” deliberadamente, y todo creyente optará por “Dios”, por poner un ejemplo extremo. Según la RAE, supongo, habría que escribirlo en toda ocasión con minúscula, ya que ha decidido que todos los nombres que sean comunes (“rey”, “papa”, “golfo”, “islas”, etc.) han de ir así obligatoriamente aunque formen parte de lo que para muchos hablantes funciona como nombre propio. Así, “islas Malvinas”, “papa Benedicto”, “mar Mediterráneo” o “rey Juan Carlos”. E, igualmente, al referirse a un rey concreto, omitiéndole el nombre, habría que escribir “el rey” y nunca “el Rey”. Yo no pienso seguir esta norma, porque considero que algunos títulos y nombres geográficos funcionan como nombres propios y topónimos, o son sustitutivos de ellos. Cuando en España decimos “el Rey” –y dado que sólo hay uno en cada momento–, utilizamos esa expresión como equivalente de “Juan Carlos I”, algo a lo que casi nadie recurre nunca. De la misma manera, “Islas Malvinas” funciona como un nombre propio en sí mismo, equivalente a “República Democrática Alemana”, que era el oficial del territorio también conocido como Alemania Oriental o del Este. Según las últimas normas, deduzco que nos tocaría escribir “la república democrática alemana”, con lo cual no sabríamos bien si se habla de un país o de qué. Si yo leo “el golfo de México”, ignoro si se trata de una porción de mar o de un golferas mexicano –tal vez del golferas por antonomasia, ¿acaso Cantinflas?–. Y si leo “príncipe de Gales”, dudo si se me habla del tejido así llamado o del heredero a la corona británica.

b) Zeta. La RAE ha decidido que el nombre de esa letra se escriba sólo con c, porque con ésta se representa ese sonido –en parte de España– antes de e y de i. Siempre me pareció tan adecuado que el nombre de cada letra incluyera la letra misma que durante largo tiempo creí que la x se escribía “equix”, aunque todos digamos “equis” y así se escriba de hecho. Pero es que además el recienteDiccionario panhispánico de dudas, de la misma RAE, valida grafías como “zebra” (aunque la juzga en desuso), “zinc” o “eczema”. Y, desde luego, no creo que se oponga a que sigamos escribiendo “Ezequiel” y “Zebulón”. No veo, así pues, por qué “zeta” pasa a ser ahora una falta. No está mal que haya algunas excepciones o extravagancias ortográficas en las lenguas, y en español son tan pocas que no veo necesidad de suprimirlas.

c) Qatar. La RAE decide que este país y sus derivados –“qatarí”– se escriban con c. El origen de esa peculiar grafía –aceptada en casi todas las lenguas– está, al parecer, en la recomendación de arabistas, que distinguen dos clases diferentes de fonema /k/ en árabe. Por eso, arguyen, se escribe “Kuwait” y se escribe “Qatar”, pese a que nosotros percibamos el fonema en cuestión de una sola manera. La representación gráfica de las palabras –eso lo sabe cualquier poeta– tiene un poder evocativo y sugestivo que las nuevas normas desdeñan. Si yo leo “Qatar”, en seguida se me sugiere un lugar exótico y lejano. Si leo “Catar”, en cambio, lo primero que me viene a la imaginación es una cata de vinos. Pero es que además, para ser consecuente, la RAE tendría que condenar la ortografía “Al Qaeda” y proponer “Al Caeda” o quizá “Al Caida” o quién sabe si “Al Caída”. Los internautas iban a tener graves problemas para encontrar información sobre esa organización terrorista, desconocida en el resto del mundo, y de la que lamentablemente hoy se habla a diario.

d) Ex. Decide la RAE que no se separe ese prefijo del vocablo que lo acompañe, y que se escriba “exmarido”, etc. Sin embargo, y dado que en español hay numerosas palabras largas que empiezan por “ex” sin que esa combinación sea un prefijo, un estudiante primerizo de nuestro idioma puede verse en dificultades para saber si “exayuntamiento” es un vocablo en sí mismo o si “exacerbación” o “execración” se componen de dicho prefijo y de las inexistentes “acerbación” y “ecración”.

e) Adaptaciones. Las grafías “mánayer” o “pirsin”, que la RAE propone, son tan irreconocibles como lo fue “güisqui” en su día (fea y además mal transcrita, como si escribiéramos “güevos”). En cuanto a “sexi”, es directamente una horterada, siento decirlo.

En la Academia hay quienes consideran que discutir y objetar a estas cosas es perderse en minucias. Puede ser. Pero habrá de concedérseme que también lo es, entonces, dictaminar sobre ellas y aplicarles nuevas normas. Si laOrtografía se ha molestado en mirarlas, no veo por qué no debamos hacerlo quienes estamos en desacuerdo con sus modificaciones. Termino reiterando lo que ya dije hace una semana: mis modestas objeciones no me impiden reconocer el gran trabajo que, en su conjunto, supone la nueva Ortografía, obra admirable en muchos sentidos. Habría sido redonda si no hubiera querido enmendar lo que quizá ya estaba bien, desde su versión de 1999. Porque para mí nuestra lengua es ahora un poco menos elegante y menos clara.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 6 de febrero de 2011

Literatura para Esnobs... ... y -sobre todo- para los que no lo son.

De Fabrice Gaignault. 03/02/2011. Emilio Ruiz Mateo Qué: Diccionario de Literatura

Con un libro como este es fácil reconocerse como esnob. Una de las facetas más característica de un esnob es su pasión confesa por esos autores raros, casi desconocidos, joyas ocultas que el mundo ignora porque no tiene el gusto suficiente… (pensaría un auténtico esnob). Esta actitud exclusivista se convierte en las manos de laeditorial Impedimenta en un libro delicioso: Diccionario de Literatura para Esnobs (y –sobre todo- para los que no lo son). Editado con el característico gusto de la editorial capitaneada por Enrique Redel, el texto escrito por el periodista parisino (director de cultura y libros de la edición francesa de Marie Claire) Fabrice Gaignault gana aún más interés gracias a las ilustraciones de la donostiarra Sara Morante, que no se corta en dibujar a Sylvia Plath utilizando el horno para hacer magdalenas (que no para pasar a mejor vida) o a Warhol comiendo su famosa sopa a cucharadas directamente de la lata.

Los personajes de la cultura que Gaignault elige componen el sancta santorum de los años 60 y 70 en Francia. Encontraremos así autores de sobra conocidos en nuestro país, como Marguerite Duras (descrita con gracia y mala leche como “Hacendada -y escritora- francesa, famosa por haber alquilado durante varios años una mansarda al gran escritor español Enrique Vila-Matas”) o Ian Fleming, junto a otros que seguramente supondrán un descubrimiento para muchos, tipo Violette Leduc o Hélène Bessete (“infinitamente superior a Marguerite Duras”). También tendremos el caso de nombres que se nos han quedado anestesiados en la memoria, y que la lectura de este Diccionario de Literatura para Esnobs nos devolverá al momento, como sucede con Patrick Brontë, eclipsado por sus hermanas, o el Kenneth Anger deHollywood Babilonia. Entre unos y otros, el diccionario acaba siendo un interesante juego para culturetas sin complejos. Como diría Pedro Erquicia, “para espectadores como usted” (si es su caso, querido esnob).

Recital Nocturnos en el Centro Penitenciario de Topas







En enero fuimos al Centro de Topas a presentar nuestro recital de poesía Nocturnos. Si leer nuestro poemas siempre es una experiencia agradable, esta ocasión fue muy especial y mucho mas agradable.

Nuestro público saboreó los poemas del Paseo Poético Nocturnos de los socios: Pepita Sánchez Sousas, Ajo Diz, Natividad Gómez, Maribel Domínguez, Roxana Sánchez Seijas, Annie Altamirano, Luz Mercedes Orrego, Montse Villar, Carlos Blanco Sánchez, Benito González, nuestro rapsoda José María Sánchez Terrones y Loli Ortega y Nacho Serrano); también nos acompañó Edgar A. Cañón, quien recitó, divinamente, varios de sus propios poemas.

Y todos disfrutamos enormemente con la música de Fernando Maés y Andrés Sudón.

Pepita Sánchez Sousa, nos emocionó a todos y recibió un apluso muy especial. Edgar le obsequió con un precioso cuadro. Nuestra asociación también recibió un hermoso trabajo: un cuadro hecho a mano, a base de hilos.