'... las estrellas para quien las trabaja', Juan Carlos Mestre, poeta

martes, noviembre 15, 2011

Presentación del libro 'El bosque y yo'


La editora de Casiopea Ediciones, Pilar Tejera, acompañada por la directora de la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Ana Leiva, presentaron ayer en Madrid el libro “El bosque y yo”. En la presentación también han participado Álvaro Rodríguez, de The Climate Reality Spain y Maribel Gutiérrez, de la Fundación Global Nature.

Esta publicación, editada con motivo de la celebración del Año Internacional de los Bosques, reúne los relatos de 40 mujeres de todo el mundo relacionadas con la preservación del medio ambiente, la aventura, la literatura, etc. que aportan su particular visión del mundo de los bosques.
El resultado es una colección de experiencias, emociones y pensamientos bajo las copas de los árboles que constituyen una colección de historias emocionantes que hacen reflexionar sobre la influencia y la energía que transmiten las especies verdes de nuestro entorno.

Entre las mujeres que han participado de manera desinteresada en el proyecto que ha presentado este lunes la editora de Casiopedea Ediciones, Pilar Tejera, en la Fundación Biodiversidad se encuentran profesionales relacionadas con la actividad ecológica y biológica en diversos ámbitos y organizaciones internacionales.

 Así, la activista y primatóloga Jane Goodall colabora con el relato 'Bosques y Esperanza' en el que reflexiona sobre los árboles como creadores de ecosistemas; la directora de la Fundación Global Nature, Amanda del Río ha escrito el 'Bosque Habitado'; la piloto Mercé Martí, el relato llamado 'A vista de Pájaro'; la directora de la Fundación Biodiversidad, Ana Leiva, con 'La fuente generosa de nuestros bosques'; la directora de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, Odile Rodríguez de la Fuente encargada de 'Querido Árbol' o la modelo y embajadora Climática de The Climate Proyect Spain, Almudena Fernández, que ha relato en 'Semillas' sus vivencias y su proyecto sobre los bosques. 



Asimismo, han colaborado en esta iniciativa Ana Alonso, que trabajó como Oficial de Paz para Naciones Unidas en África y que en 1995 fundó una empresa forestal en Mozambique; Miren Onaindia, catedrática de Ecología UNESCO de la Universidad del País Vasco; la Jefa del Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid; Pilar Hernán. 


  El prólogo de la obra corre a cargo de la directora de la Cámara de Comercio de España en Nueva York y embajadora de The Climate Reality Spain (división española del proyecto de Al Gore sobre el cambio climático), Bisila Bokoko, que ahonda sobre la necesidad de los bosques como "ecosistemas imprescindibles para la vida".

Junto a estas profesionales del mundo de la naturaleza, se incluyen los relatos ganadores y finalistas del concurso que Cosiopea Ediciones convocó con motivo del 'Año Internacional de los Bosques', entre las que está mi amiga Inmaculada Sanz Arribas. "La idea era crear un libro con voces de todo tipo, conocidas y anónimas con motivo del Año Internacional de los Bosques", ha explicado Tejera.

Medios que reflejaron la noticia

Mujeres relatan experiencias

Energías renovables

Mundo Naturaleza

PRESENTACIÓN DEL LIBRO 'MI BOSQUE Y YO' - Mujeres viajeras

Hace unos cuantos meses recibí un correo electrónico que decía esto 
'...con motivo de la declaración de 2011 Año internacional de los Bosques, que recoge relatos cortos de mujeres desde distintas perspectivas: investigación, cooperación, voluntariado, extinción de incendios, fábulas, recuerdos de la infancia... y un largo etcétera. Van a participar tanto autoras españolas como conocidas activistas internacionales. El libro se titulará "EL BOSQUE Y YO". Hemos leído tu relato en el blog: Recuerdos de mi infancia: El Arbol, y  nos gustaría mucho incluirlo en el libro...' 

Lo firmaba Pilar Tejera, editora de Casiopea Ediciones, a quien no conozco personalmente y a quien entonces no conocía ni de oídas. Me metí en la página web de su grupo www.mujeresviajeras.com para ver de qué se trataba y me gustó mucho la idea y, evidentemente, me dio mucha alegría que alguien, además de la familia y los amigos, se hubiera fijado en mi blog y hubiera leído justo ese texto que no escribí con ambiciones poéticas ni literarias, sino sinmplemente como un homenaje a mi infancia y a mis abuelos. como si fuera poco, entre las personas que aportan textos se encuentran la primatóloga Jane Goodall, Odile Rodriguez de la Fuente, Ariane Arpa.  Directora de Intermón Oxfam, Amanda del Río. Directora Fundación Global Nature, o Ana Leiva, directora de la Fundación Biodiversidad, que han prestado su apoyo en la iniciativa.

Pueden ver la entrada en la página de Mujeres Viajeras  http://www.mujeresviajeras.com/?cat=6



MI ARBOL

Mis abuelos tenían una casa con  un patio enorme donde había varios árboles, entre ellos un ciruelo de corteza áspera y ramas fuertes que era ya adulto cuando yo nací. En primavera se llenaba de flores blancas que prometían fruta deliciosa, en el verano las ramas se inclinaban por el peso de las ciruelas enormes, moradas, de esas que hay que comer inclinado hacia delante porque si no te chorreas la ropa de tan jugosas que son. Y durante todo el año era mi universo paralelo, mi compañero de aventuras, la tienda de los indios, mi caballo, y las ramas mas altas la torre de un castillo.

Pasaron los años, pasó la adolescencia, llegó la universidad, algunas  amarguras, muchas alegrías, dos o tres amores, los exámenes, el  trabajo… El mundo se volvió real. No mas caballos, ni tiendas, ni indios, ni castillos.

El árbol fue envejeciendo a medida que yo me hacía mayor. Un buen día fueron mis hijos quienes jugaron a treparse al palo mayor del barco pirata y me dí cuenta que mi árbol tenía cada vez menos flores y menos ciruelas. Una primavera casi no floreció, sólo aparecieron tres florecillas y unas pocas hojas. ‘Se ha secado’ dijo mi madre con tristeza. Yo no estaba tan segura, corté una ramita y todavía estaba verde. ‘Esperemos a ver qué pasa’, le dije. Como agradeciéndome, al año siguiente floreció otra vez y aunque no fue tanta la fruta, todavía un verano mas comimos esas ricas ciruelas de mi infancia. 

Pero no duró. Un año mas y ya no hubo flores ni fruta. Alguien, probablemente mi padre aconsejado por el jardinero, sugirió talarlo. Me negué. Nadie lo iba a tocar hasta que se secara definitivamente, hasta que se muriera. Se lo debía.

Me fui a vivir a otro país. Hace dos años regresé a la casa de mis abuelos y allí estaba, unas pocas hojas amarilleando, esperándome. Fue la última vez. Hace unos meses supe que ya no tenía remedio. Mi árbol se había muerto. 

sábado, noviembre 12, 2011

¿Por qué siempre se hacen en Londres Los congresos de paraguas?- El Libro de las Preguntas, Pablo Neruda

Siempre se hacen en Londres los congresos de paraguas
porque si no lleva paraguas,
el hombre del bombín negro se moja
y se encoge.
Pero no puede llevar cualquier paraguas,
tiene que ser uno especial para cada día de la semana
porque la lluvia del lunes es diferente de la del martes
y la del miércoles
no tiene nada que ver con la del viernes
y la del domingo es diferente a todas
porque a veces huele a té con escones
y otras suena a Chelsea versus Manchester United.
Por eso, el hombre del bombín negro es un experto
en lluvias
y en escoger paraguas
como todos los hombres de bombín negro son expertos
en lluvias y paraguas.
Y las señoras con traje de falda y chaqueta
con botones dorados
también son expertas en escoger paraguas
para que la lluvia de los jueves no les estropee el peinado.
Y las señoritas de minifalda
también son expertas en paraguas
para que la lluvia del sábado
no les arruine el maquillaje.
Todos en Londres son expertos en paraguas
y dan clases y conferencias sobre paraguas,
por eso los congresos de paraguas se hacen en Londres.
Los únicos que no son expertos en paraguas
son los niños de Londres
porque ellos crean la lluvia de cada día
para saltar charcos y jugar con las gotas.
Hasta que crezcan

Oblivion

¿A dónde iré cuando me haya ido
definitivamente, abandonado mi lugar,
mi espacio vivo,
mi certeza existencial,
la de los otros?

¿Qué, mas allá del tacto frío
del mármol, del vaho opresivo
de flores podridas?

Pozo negro, cuencas vacías,
bocas enmudecidas en eterno silencio,
soledad profunda,
soledad inasible.

Brevemente el recuerdo
de quienes me lloren.

Cuando mi memoria se pierda
en su tiempo también limitado
la inevitable inmensidad
del olvido.

Poema finalista del certamen Carpe Diem, Centro de Estudios Poéticos de Madrid, 2011
Publicado en la antología Carpe Diem, Madrid Septiembre de 2011
©Annie Altamirano, Salamanca 2011