'... las estrellas para quien las trabaja', Juan Carlos Mestre, poeta

sábado, octubre 10, 2015

XVIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos

El XVIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos que se celebró en el Teatro Liceo los días 7 y 8 de octubre. Este tradicional encuentro está organizado por el poeta peruano-español Alfredo Pérez Alencart, profesor de la Universidad de Salamanca.
Más de 70 poetas procedentes de 17 países participaron en este encuentro, en el que se rindió homenaje a los poetas León Felipe y Juan Ruiz Peña.




Los actos comenzaron el miércoles 7, a las 20:00hs, con el acto de inauguración seguido de la voz de León Felipe grabada leyendo su poema “Auschwitz”, dedicado a todos los judíos del mundo. A continuación se escucharon los poemas escritos para la ocasión por veintiséis poetas, entre ellos una importante representación de poetas israelíes. Las intervenciones musicales estuvieron a cargo del grupo Concierto 3, el chileno Héctor ‘Titín’ Molina y el cantante israelí Asi Meskin.
Ante la ausencia de la poeta mexicana Minerva Margarita Villarreal, tuve el honor de leer su poema Has de volver, que transcribo a continuación. 





HAS DE VOLVER

(León Felipe, nacido en Tábara, un mediodía
al sonar del cuerno en el Zócalo ardiente)

Piedras de Tábara hacia el centro de Tenochtitlan
Piedras de Tábara bajo danzas prehispánicas
a la postre de frondas que se alejan
en casa de Buñuel
por la calle Madero
a Tacubaya
No olvidan el domingo de ramos   la procesión
por las calles enjutas
a la sombra raída del árbol de la Noche Triste
muy lejos de Urraca
en un sueño que pierde
La blancura de las piedras de Tábara
despunta de haber ido tan lejos
lunas en un clamor de salmos
Nada tienen que ver los plátanos
con aquellos que se abrazan en la plaza de infancia en Zamora
Es lo negro de España
que ha expulsado el corazón
y no han perdido sus nombres estas piedras
ni su vista que limpia los anteojos
ni su pluma que gotea
Estas piedras de Tábara llegaron a México
trenzadas de raíces
una gota de asfalto en la retina
un gabán   muchas alas de pájaro
cruzan con su relámpago de sombra
y rompen de dolor