'... las estrellas para quien las trabaja', Juan Carlos Mestre, poeta

viernes, septiembre 23, 2016

Intercambio de Escritores en la biblioteca Torrente Ballester.



Ayer, jueves 22, se llevó a cabo el Intercambio de Escritores Argentina - España. El encuentro, que lleva como título exacto Uniendo Palabras 2016, se ha desarrollado en tres etapas, en Madrid el día 20 de septiembre, en Salamanca el jueves 22 y por último en Ciudad Rodrigo el viernes 23. 

El encuentro está coordinado por Rosana Silva di Giacomo, del Instituto Latinoamericano, y Óscar Gavilán Bolaños, por parte española.



Participó la coral Annuba que nos deleitó con sus voces y la selección acertada de canciones.



Muchas gracias por haberme invitado a participar. Fue una tarde muy emotiva en el auditorio de la biblioteca Torrente Ballester.

Encuentro Del Pisuerga al Tormes


El sábado 17 de septiembre, a las 19.00 horas, el grupo salmantino  SonLetras, del que formo parte junto a Luis Gutiérrez Barrio, Natividad Gómez Bautista, Toño Blázquez, Carlos Blanco y el guitarrista Luis Mayol recibimos en la Librería Letras Corsarias a un grupo de poetas de Valladolid compuesto por Asterio Sorribes, Eva Delgado Sánchez, Fran Soto, Jorge Lázaro, Pablo Macías y Rocío Redondo, algunos de ellos miembros de la Asociación Cultural Habla y otros del grupo de Poetas Perversos, muy activos en la vida cultural de la vecina ciudad. Participará también el poeta Pablo García Malmierca, residente en Salamanca.















sábado, septiembre 10, 2016

Pére Lachaise




Se agolpan en la entrada
escrutando sus mapas desplegados,                                            
caminan por avenidas empedradas
y callejas ruinosas en ordenado silencio,
quizás un tímido murmullo
de sorpresa o admiración
y la obligada foto.




Chopin, Moliére, Colette.
Crisantemos para Jim,
azucenas para Oscar,
rosas rojas para Piaf,
se suman a las que se deshacen
cada día, todos los días.
Nadie extraña a una flor muerta.

El genio se hizo polvo
bajo mármoles lustrosos,
nombres de bronce,  muertos 
ilustres confinados
por volúmenes geométricos,
custodiados por dioses ciegos.

Detrás de puertas cerradas
con candados oxidados,
de cristales rotos
o ennegrecidos,
se compacta la ceniza
del incienso, la cera pardusca
de velas desaparecidas
y algunos pétalos en tiestos vacíos.

Las hojas de los cipreses
se amontonan en las urnas,
al pie de los sepulcros,
sobre lápidas donde el musgo
es lo único vivo,
estrellas apagadas
que comparten destino,
carcomidas inscripciones,
piedra ensimismada
a la que nadie recita un poema.

Aquí yace NN.
Muertos anónimos,
no tienen quien los olvide.

Tañe la campana.
La claridad se extravía
bajo la llovizna de noviembre,
corren hilos de agua
sobre alguna losa rota,
los senderos parecen disolverse.

Cumplido el ritual,
los visitantes apuran el paso,
dejan atrás la naciente oscuridad,
la evidencia del futuro,
y regresan al mundo de los vivos. 


© Annie Altamirano
Poema inspirado en la foto de © Natividad Gómez Bautista