Escribir es un modo de soñar, y uno tiene que tratar de soñar sinceramente. Jorge Luis Borges
sábado, agosto 27, 2016
viernes, agosto 26, 2016
Recital Poético en Huerta Otea
En el mes de junio, la Asociación de
vecinos de Huerta Otea organizó un recital poético musical en el Colegio Mayor Nta. Señora de Guadalupe. al mismo asistieron poetas de Salamanca y los miembros del grupo SonLetras.
Yo no salí porque estaba tomando fotos y cuando leí nadie se avivó de sacarme una! Buaahhhhhh!
Yo no salí porque estaba tomando fotos y cuando leí nadie se avivó de sacarme una! Buaahhhhhh!
MARÍA ZAMBRANO: LA FILÓSOFA QUE AMABA A LOS GATOS - Paco González Fuentes
Reproduzco a continuación un texto de Paco González Fuentes sobre Maria Zambrano, Roma y la pasión gatuna.
A María Zambrano le habría entusiasmado la existencia de una
revista literaria con un nombre tan hermoso como “El ático de los gatos”.
La filósofa tuvo una relación tan visceral y entrañable con
ellos como la que mantuvo con Roma. En esta ciudad se convirtió en una gattara.
Ya en su primera estancia -unos meses desde el verano de
1949 hasta junio de 1950- la llamó “mi patria”; Roma –deslumbrante, sacra y
sensual, laberíntica- la enamoró desde el primer instante. En un texto muy
tardío, una María Zambrano octogenaria, evoca “la sensualidad de su cielo y de
su aire” y dice que “se diría que es un aire comestible, que a veces uno se
siente en Roma como dentro de una fruta”. (Zambrano, 2014 , VI, 668). Regresó
en 1953 y esta vez su estancia se prolongó 11 años.
Se ha vinculado la extrema generosidad de las hermanas
Zambrano con los gatos a los “problemas”1 de Araceli. Sometida a tortura
psicológica por los nazis, Araceli Zambrano “aliviaba” su angustia con amores
fallidos ba advirtiéndonos: “Volveré”. Iba a llevar comida a los gatos que le
esperaban en una esquina, costumbre de algunos romanos compasivos” (1983,
124-126).
En septiembre de 1963 -denunciadas por un vecino- fue
decretada su expulsión por la “cuestión” de los gatos alojados en su
apartamento. Carlo Ferrucci sostiene la fundada tesis de que el abandono de
Roma fue un acto voluntario, “una elección tomada en parte bajo el efecto de un
alejamiento forzoso”. El jefe de la Policía le dijo a María Zambrano: “El
mundo, señora, se divide en dos: los que aman a los animales y los que no los
aman”. Esta palabras -concluye Ferrucci- debieron de convencerla de que si en
Roma, la ciudad de los gatos, no querían a los gatos como ella y Araceli los
querían, entonces, esta Roma, o mejor, estos romanos que no tenían el
suficiente amor, no merecían ya su amor” (Ferrucci, 2016, 4).
Abandonaron la ciudad -ella, Araceli y los gatos- meses
después e iniciaron otra etapa de su largo exilio itinerante en La Pièce
(Francia), en una casita en el bosque. Los años en ese lugar -entre los
árboles- fueron iny ofreciendo compulsivamente cobijo a los gatos romanos.
Pero la generosa acogida a estos animales por parte de las hermanas Zambrano no es solo imputable al “trastorno” de Araceli. Entendemos –así nos lo confirma Rosa Mascarell-2 que esa generosidad no solo era tolerada por una María Zambrano solidaria con el gesto de su hermana, sino que expresaba su propio sentimiento hacia los gatos: la piedad.
En el mismo sentido Mª Luisa Maillard sostiene que María Zambrano “asumió esa peculiar circunstancia y amó a los gatos, representación ancestral de lo sagrado en muchas religiones” (Maillard, 2009, 93).
La “reforma del entendimiento” planteada por Zambrano, su “razón poética”, integradora de la perspectiva filosófica y de la mirada poética, atiende “a todo cuanto ha quedado en la sombra, sumergido o marginado, porque es ése, para ella, el lugar de la verdad, allí donde anida la “posibilidad”, algo capaz de responder al presente de una civilización que se desploma” (Revilla, 2015, 84-85). En esa zona de sombra –olvidados o relegados a un posición subalterna por gran parte de la tradición filosófica- están los sentimientos, las emociones.
A uno de ellos -a la piedad- dedicó María Zambrano especial atención. Consiste -explica Mercedes Gómez Blesa- “en un sentimiento de comunión con las múltiples manifestaciones de lo real” (2008, 193). María Zambrano escribe que la “piedad es un sentimiento de la heterogeneidad del ser, de la cualidad del ser, y es anhelo -por tanto- de encontrar los tratos y modos de entenderse con cada una de esas maneras múltiples de realidad” (1989, 21).
Manifestación sibilina de lo real, de “lo otro”, son esos seres sigilosos y enigmáticos que en Roma son multitud: los gatos. El 2 de junio de 1985 María Zambrano recuerda sus años de exilio en Roma: “Roma es hija de una Venus nutricia. Allí hay que dar de comer. Tan es así, que a la infinidad de gatos que se esconden, aparecen y reaparecen, famélicos, parturientas las gatas, desesperados los gatos, brillantes los ojos del hambre, hay que darles de comer, hay que dar de comer en Roma, es lo primero que hay que hacer” (Zambrano, 2014, VI, 668). Y así lo hacía; no solo tenía en su casa a un número ingente de gatos, sino que alimentaba a los callejeros.
El poeta Jorge Guillén nos ofrece este testimonio en un artículo que fue publicado en la revista “Litoral”: “Nos reuníamos a veces en el Café Rosati, Piazza del Popolo, y antes de terminar la cena María se marchatelectualmente productivos y los gatos deambularon libres,
alimentados, mimados. Araceli falleció en 1972.
Muchos años después, finalizado su larguísimo exilio, ya en
Madrid, su actividad intelectual no cesó. En 1988 le concedieron el Premio
Cervantes.
Tres años antes, en 1985, enterró a sus dos gatas –Tigra y
Blanquita- y Jesús Moreno Sanz le regalo otras dos, Lucía y Pelusa, que le
acompañaron hasta su muerte el día 6 de febrero de 1991.
La afectividad es, para María Zambrano, el núcleo originario
del ser humano, su centro. Antes que la representación intelectual o el
concepto nos habita el sentir. Los sentimientos nos vinculan al resto de los
seres y a las cosas, a la naturaleza y a las quimeras, a los gatos y a los
dioses, a la multiplicidad, a la heterogeneidad de lo real.
NOTAS
1- El compañero de Araceli Zambrano era el gaditano Manuel
Muñoz, colaborador del Presidente de la República Manuel Azaña, Director
General de Seguridad y Diputado por Cádiz en el Congreso durante el periodo
republicano. Perseguido por la Gestapo y reclamado por la policía franquista
fue finalmente detenido en París y extraditado a España donde fue fusilado en
1942. Araceli fue engañada por un espía alemán que a cambio de mantener
“relaciones” le prometió que no sería entregado a las autoridades españolas. Araceli
no “superaría” nunca este hecho. Sobre esta trágica experiencia existe un
estudio del investigador Fernando Sigler titulado “Cautivo de la Gestapo”.
2- Rosa Mascarell, licenciada en Filosofía y Ciencias de la
Educación en la Universidad de Valencia, Máster en Estética y Teoría de las
Artes por la Universidad Autónoma de Madrid, trabajó como secretaria personal
de María Zambrano en Madrid durante los últimos años de la vida de la filósofa.
Pintora de prestigio, estudiosa del arte, gestora cultural y apasionada por la
literatura, su formación filosófica y la experiencia vivida junto a María
Zambrano la convierten en una profunda conocedora de su pensamiento. Nos hemos
puesto en contacto con ella para la elaboración de este artículo y le
agradecemos profundamente sus comentarios y su generosidad.
BIBLIOGRAFÍA
FERRUCCI, Carlo. “Roma en María Zambrano”. Web. 2 jun. 2016.
(http://.cervantes.es/literatura/zambrano_roma/ferrucci.htm)
GÓMEZ BLESA, Mercedes. La razón mediadora. Filosofía y
piedad en María Zambrano. Burgos: Editorial Gran Vía, 2008.
GUILLÉN, Jorge. “Recuerdos en Roma”, Revista Litoral, 1983:
124-126.
MAILLARD, María Luisa. Vida y obra de María Zambrano.
Madrid: Elia Editores, 2009.
REVILLA, Carmen. “María Zambrano. El realismo poético” La
maleta de Portbou nº 9. En.-Feb.2015:84-85.
ZAMBRANO, María. Para una historia de la Piedad. Málaga:
Torre de las Palomas, 1989.
- - -. Obras Completas VI. Barcelona: Galaxia Gutenberg,
2014.
jueves, agosto 25, 2016
A la solombra d'una zrezal - Xuan Bello
Este poema lo leyó en asturiano Xuan Bello en Baeza.
Obviamente me emocioné.
El día que morrió mio buelu suañó que taba
a la solombra d’una zrezal cerca del ríu, durmiendo.
Y mentes dormía suañaba que les zreces yá madures
de xuno apicalvaben, poníense verdes y espalmaben
ente la fueya rosao d’una antigua mañana de marzu.
Suañó que los caminos ermos abríen al pasu de la xente
que volvía con cantares na boca y palabres perdíes
cuantayá pela xamasca. Suañó cases que nacíen del fueu,
yerba del gadañu, árboles de la madera.
Suañó una vieya furmosa que yera a cada día que pasaba
muncho más nueva.
Y cuando acordó, un nenu salió d’él,
camín del ríu, corriendo.
La inmortalidad
Nunca he tenido dioses
y tampoco sentí la despiadada
voluntad de los héroes.
Durante mucho tiempo estuvo libre
la silla de mi juez
y no esperé juicio
en el que rendir cuentas de mis días.
Decidido a vivir, busqué la sombra
capaz de recogerme en los veranos
y la hoguera dispuesta
a llevarse el invierno por delante.
Pasé noches de guardia y de silencio,
no tuve prisa,
dejé cruzar la rueda de los años.
Estaba convencido
de que existir no tiene trascendencia,
porque la luz es siempre fugitiva
sobre la oscuridad,
un resplandor en medio del vacío.
Y de pronto en el bosque se encendieron los árboles
de las miradas insistentes,
el mar tuvo labios de arena
igual que las palabras dichas en un rincón,
el viento abrió sus manos
y los hoteles sus habitaciones.
Parecía la tierra más desnuda,
porque la noche fue,
como el vacío,
un resplandor oscuro en medio de la luz.
Entonces comprendí que la inmortalidad
puede cobrarse por adelantado.
Una inmortalidad que no reside
en plazas con estatua,
en nubes religiosas
o en la plastificada vanidad literaria,
llena de halagos homicidas
y murmullos de cóctel.
Es otra mi razón. Que no me lea
quien no haya visto nunca conmoverse la tierra
en medio de un abrazo.
La copa de cristal
que pusiste al revés sobre la mesa,
guarda un tiempo de oro detenido.
Me basta con la vida para justificarme.
Y cuando me convoquen a declarar mis actos,
aunque sólo me escuche una silla vacía,
será firme mi voz.
No por lo que la muerte me prometa,
sino por todo aquello que no podrá quitarme.
De: Completamente viernes
LUIS GARCÍA MONTERO
Copyright © Derechos reservados del titular.
Este es el poema que recitó Luis García MOntero en Baeza. Lamentablemente el video que yo grabé parece ser demasiado grande para subirlo al blog, así que va en su voz pero grabado en otra ocasión.
Las clases magistrales impartidas en Baeza y los recitales de poesía
García Lorca visita a Machado. Dr. Luis García Montero.
Universidad de Granada
Del “Romance de la luna, luna”, a la “Danza da lúa en
Santiago”: el astro espejo y la poética lorquiana. Dra. Itzíar López Guil.
Universidad de Zürich
Nace Blas de Otero. Dra. Laura Scarano. Universidad de Mar
del Plata, aquí en la foto con Luis García Montero.
Juan Ramón Jiménez viaja a Nueva York. Dra. Almudena del
Olmo Iturriarte. Universitat de les Illes Balears
Machado recibe a García Lorca.
Dr. Francisco Díaz de Castro. Universitat de les Illes Balears.
Rubén Darío, viajero. Dr. Juan Carlos Abril. Universidad de
Granada en la foto junto al Dr. Díaz de Castro, quien fuera profesor suyo.
Una novedad este año fue invitar a poetas presentes a leer sus poemas al finalizar las clases. Así intervinieron las poetas Marisa Martínez Pérsico, nacida en Argentina, Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca y actualmente residente en Italia donde imparte clases en las universidades de Tuscia y Guglielmo Marconi, y Virginia Cantó, murciana, licenciada en Filología Hispánica por la Universidad
Complutense de Madrid y Máster en Literatura Española en dicha universidad.
También intervinieron María Ruiz Ocaña, una sevillana encantadora con quien hemos compartido ratos muy agradables, Miguel Rollón Muñoz y un joven poeta asturiano del que lamentablemente no pude pillar el nombre.
Y el último día me animé y subí a leer dos de mis poemas: ¡NO! y Ciclo lunar.
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