miércoles, junio 03, 2026

Recetas para cocinar de memoria: Masa para empanadas


Comienzo con harina, tres tazas colmadas
que caen sobre la mesa. Hago
un volcán, un cráter que espera.

En el centro vierto agua tibia con sal
y el aceite dorado que resbala
antes de hundirse.

Mis manos entran al círculo de harina.
Los dedos mezclan desde adentro hacia afuera.

La masa resiste primero, se desmiga,
huye entre los dedos. Pero insisto
con el peso del torso, las palmas
empujando y doblando, empujando
y doblando, hasta que cede,
hasta que la superficie se cierra
sobre sí misma, tensa y fría. La envuelvo
en el paño húmedo—el mismo
de cuadros azules desteñidos—y espero.

Media hora. Mientras,
pico la cebolla para el relleno.
El cuchillo golpea la tabla, staccato
regular. El ardor sube a los ojos.
El comino cruje en el mortero,
se quiebra grano a grano.

Cuando estiro la masa, cuando el rodillo
va y viene con su rumor de madera antigua,
las manos se mueven solas, conocen
el grosor exacto, la presión justa.

El repulgue trenzado con los dedos:
trece pliegues por empanada,
siempre trece, ni uno más
ni uno menos. Así me enseñaron.

En el horno se doran despacio.
Cuando muerdo la primera,
quema un poco la lengua.

Valladolid: una tarde para habitar la poesía

Comparto con ustedes algunos videos de la presentación. 







Presentación de Manual para habitar los bordes sin cortarse - Valladolid

 


El pasado 29 de mayo tuve la enorme alegría de presentar Manual para habitar los bordes sin cortarse

en el auditorio de la Biblioteca Pública de Valladolid. Fue una tarde entrañable, llena de conversaciones, encuentros y emociones compartidas alrededor de la poesía.

La respuesta del público superó todas mis expectativas. Ver la sala llena de personas dispuestas a escuchar, dialogar y dejarse acompañar por las palabras fue uno de esos regalos que la escritura ofrece de vez en cuando y que justifican tantos años de trabajo silencioso.

Durante la presentación hablamos de los temas que recorren el libro: los límites emocionales y vitales, la memoria, la identidad, el desarraigo y la capacidad humana de reconstruirse incluso en los momentos más frágiles. Compartí también algunas reflexiones sobre el proceso de escritura de este poemario, nacido de años de observación, pérdidas, preguntas y reencuentros con la palabra.





Uno de los momentos más especiales de la velada fue el acompañamiento musical de mi marido, el músico Luis Mayol. Sus interpretaciones fueron tejiendo un hermoso diálogo entre la música y la poesía, aportando nuevas resonancias a los textos y creando una atmósfera íntima y emotiva. Entre las piezas que interpretó, ocupó un lugar muy especial Tu mirada es toda sur, una canción con letra de mi querida amiga Natividad Gómez Bautista y de Luis, y música de Luis, cuya sensibilidad y belleza emocionaron profundamente al público.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a la Biblioteca Pública de Valladolid por abrir sus puertas a la poesía y por la excelente acogida que recibimos. Mi gratitud también a la Asociación Cultural Habla, cuyo apoyo hizo posible este encuentro. Gracias por tender puentes, por facilitar el contacto y por acompañar con tanto entusiasmo la organización del acto.

Fue un privilegio compartir la presentación junto a mi editor y junto a Rocío Redondo y Laura Pineño, representantes de la asociación, cuya lectura atenta y generosa enriqueció el diálogo con el público. Sus intervenciones aportaron nuevas perspectivas sobre el libro y contribuyeron a crear un ambiente cálido y cercano.

Los libros empiezan a pertenecer realmente a sus lectores cuando abandonan la mesa de trabajo y salen al encuentro de otras miradas. En Valladolid sentí precisamente eso: que estos poemas comenzaban una nueva vida en la conversación compartida.


Gracias a todas las personas que asistieron, que hicieron preguntas, que compartieron sus impresiones y que se llevaron el libro a casa. Ojalá sus páginas les acompañen en sus propios bordes, en sus propias búsquedas y en esos lugares donde la fragilidad y la belleza se encuentran.

Nos seguimos encontrando en la poesía.



Recetas para cocinar de memoria: Masa para empanadas

Comienzo con harina, tres tazas colmadas que caen sobre la mesa. Hago un volcán, un cráter que espera. En el centro vierto agua tibia con ...