El pasado 29 de mayo tuve la enorme alegría de presentar Manual para habitar los bordes sin cortarse
en el auditorio de la Biblioteca Pública de Valladolid. Fue una tarde entrañable, llena de conversaciones, encuentros y emociones compartidas alrededor de la poesía.La respuesta del público superó todas mis expectativas. Ver
la sala llena de personas dispuestas a escuchar, dialogar y dejarse acompañar
por las palabras fue uno de esos regalos que la escritura ofrece de vez en
cuando y que justifican tantos años de trabajo silencioso.
Durante la presentación hablamos de los temas que recorren el libro: los límites emocionales y vitales, la memoria, la identidad, el desarraigo y la capacidad humana de reconstruirse incluso en los momentos más frágiles. Compartí también algunas reflexiones sobre el proceso de escritura de este poemario, nacido de años de observación, pérdidas, preguntas y reencuentros con la palabra.
Uno de los momentos más especiales de la velada fue el acompañamiento musical de mi marido, el músico Luis Mayol. Sus interpretaciones fueron tejiendo un hermoso diálogo entre la música y la poesía, aportando nuevas resonancias a los textos y creando una atmósfera íntima y emotiva. Entre las piezas que interpretó, ocupó un lugar muy especial Tu mirada es toda sur, una canción con letra de mi querida amiga Natividad Gómez Bautista y de Luis, y música de Luis, cuya sensibilidad y belleza emocionaron profundamente al público.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a la Biblioteca Pública de Valladolid por abrir sus puertas a la poesía y por la excelente acogida que recibimos. Mi gratitud también a la Asociación Cultural Habla, cuyo apoyo hizo posible este encuentro. Gracias por tender puentes, por facilitar el contacto y por acompañar con tanto entusiasmo la organización del acto.
Fue un privilegio compartir la presentación junto a mi
editor y junto a Rocío Redondo y Laura Pineño, representantes de la asociación,
cuya lectura atenta y generosa enriqueció el diálogo con el público. Sus
intervenciones aportaron nuevas perspectivas sobre el libro y contribuyeron a
crear un ambiente cálido y cercano.
Los libros empiezan a pertenecer realmente a sus lectores
cuando abandonan la mesa de trabajo y salen al encuentro de otras miradas. En
Valladolid sentí precisamente eso: que estos poemas comenzaban una nueva vida
en la conversación compartida.
Gracias a todas las personas que asistieron, que hicieron preguntas, que compartieron sus impresiones y que se llevaron el libro a casa. Ojalá sus páginas les acompañen en sus propios bordes, en sus propias búsquedas y en esos lugares donde la fragilidad y la belleza se encuentran.
Nos seguimos encontrando en la poesía.
.jpg)




No hay comentarios:
Publicar un comentario